Apuestas de carreras de caballos en 2026: ocho centavos se van antes de correr
Bienvenido a la parte de este oficio que a nadie le gusta contar en voz alta. Un momio no es un regalo ni una promesa: es un precio. Antes de que suene la campana, tu boleto ya tiene un descuento aplicado, y la casa de apuestas no espera a que ganes para cobrarlo. En México ese descuento convive con algo más: un sistema de permisos que decide quién puede ofrecerte la apuesta y quién no, un impuesto que los operadores ya repercutieron antes de que tú apostaras y un puñado de condiciones —rollover, momio mínimo, topes— que convierten un “bono de bienvenida” en un trabajo de medio tiempo.

Las carreras de caballos son el rincón más antiguo de todo esto. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos las nombra una por una, distingue el sistema parimutuo y prohíbe que un menor de edad participe jamás en el cruce de apuestas de un hipódromo (artículo 5). Lo que sigue es una lectura de costos: qué te cobra el sistema, qué te cobra la casa y qué te cuesta creer que un bono es dinero que ya es tuyo.
Última revisión de datos: 6 noviembre 2026. Los datos de permisos se contrastaron contra las fichas y los pies de página de cada operador y contra las compilaciones públicas de casas de apuestas legales en México, debido a que, a la fecha, no ha sido posible acceder al listado de la autoridad reguladora.
- Carreras de caballos en 2026: qué se corre y qué se juega
- Criterios para evaluar dónde apostar carreras de caballos
- Fundamentos: cómo se arma el momio y qué te cuesta el margen
- Legality: quién vigila y con qué herramientas
- Juego responsable: lo que te cuesta jugar al filo
- Las nueve casas de apuestas, una por una
- Lo que hay que llevarse de aquí
- Preguntas frecuentes sobre apostar a carreras de caballos
Carreras de caballos en 2026: qué se corre y qué se juega
Antes del dinero conviene entender qué se corre, porque el tipo de carrera cambia el número de caballos, y el número de caballos cambia lo que te paga el parimutuo. Las carreras planas (flat racing) se corren directamente entre dos puntos sobre una pista recta u ovalada. Las carreras con obstáculos —steeplechase y vallas, carreras de salto— viven bajo el paraguas que en Gran Bretaña e Irlanda se llama National Hunt. La distinción suena de folleto turístico, pero es lo primero que ve un aficionado y lo primero que ignora un apostador de futbol que llega a este mercado de paso.

El calendario real de un deporte que corre todo el año
La palabra “calendario” en el resto del deporte significa una cosa muy distinta a lo que significa aquí. No hay un torneo que empiece y termine. Hay una pista, una temporada corta, otra pista, otra temporada, y las carreras planas van de 440 yardas (400 metros) hasta más de cuatro millas (6.4 kilómetros), aunque lo más común son distancias de cinco a doce furlongs, es decir entre 1,0 y 2,4 kilómetros. Un catálogo continuo, sin final de temporada que lo ponga en pausa.
Ese detalle tiene una consecuencia directa sobre tu dinero. Un torneo de fútbol se acaba y con él se acaban sus mercados; aquí el mercado no se cierra nunca del todo. Quien apuesta carreras no apuesta “la carrera grande del domingo”. Apuesta el martes a las once de la mañana en una pista que no está en televisión abierta y con un campo de ocho caballos. Y en un campo de ocho caballos la comisión de la casa se reparte entre ocho resultados posibles en vez de entre dos, lo que hace más fácil que una casa no encuentre nada que presentar como precio claro: en parimutuo no hay momio fijo anunciado, hay un pozo que se reparte cuando el pozo cierra. El momio que ves antes de la carrera es una estimación, no un contrato.
Hándicap, condiciones y peso: la parte que sí se puede leer
Las carreras de hándicap reparten un peso distinto a cada caballo según su capacidad. Las carreras de condiciones ponen el mismo peso sobre todos, con ventajas para los caballos más jóvenes y para las yeguas. Es la única información del programa que un apostador casual puede usar sin haber visto correr al animal en su vida, y es también la que más se ignora.
Con dos o tres kilos de diferencia, un caballo deja de ser el mismo caballo. En hándicap el handicapper oficial ya hizo por ti el trabajo de igualar la carrera, así que el campo llega comprimido y las diferencias de precio son cortas: el favorito es favorito por poco. En condiciones, en cambio, el peso está repartido y la ventaja reglamentaria de un potro joven sobre un caballo hecho suele estar ya en el momio, descontada, cobrada por anticipado. Nada de esto es un sistema para ganar. Es leer el programa antes de tirar el boleto.
Las variedades de apuesta y por qué el menú cambia tanto de una casa a otra
Una apuesta sencilla es un caballo, una carrera, un resultado. Un parlay —también llamado combinada— junta varias patas y multiplica los momios: es el formato que más crece en proporción cuando aciertas y el que más rara vez acierta. La apuesta en vivo permite entrar mientras la carrera está en marcha, el cash out o retiro anticipado te deja cerrar una apuesta abierta antes de que se resuelva, y un creador de apuestas arma una combinación a mano en lugar de elegirla de un menú.
Sólo hay que tener presente una asimetría incómoda del retiro anticipado: cuando tú lo usas, la casa ya sabe cómo va la carrera y tú también. El precio que te ofrece refleja precisamente eso, y el descuento se mueve en su favor. El creador de apuestas tiene su propia trampa aritmética, la misma que cualquier combinada: un producto de descuentos es mayor que cualquiera de ellos, y la parte que se queda la casa también se multiplica pata por pata.
Dónde vive hoy la apuesta a las carreras
Las carreras son legales solo por la vía de los permisos: el Reglamento de la LFJS incluye hipódromos, galgódromos y frontones entre los espectáculos en vivo con “cruce de apuestas” y define ahí el sistema parimutuo. Y hay una puerta que explica por qué una casa de apuestas deportiva te ofrece carreras en la app: los titulares de permisos de hipódromo pueden obtener un permiso complementario de apuestas remotas, según el artículo 28 del mismo Reglamento.
Ahí está el mecanismo completo, en una sola frase. La apuesta remota no flota en el aire: cuelga del permiso de un recinto. Si el recinto no tiene permiso, no hay puerta por la que salga la señal. Es la razón por la que revisar el permiso de una casa de apuestas no es un trámite burocrático que se hace por escribir bonito en una guía; es la verificación de que existe el extremo del cable.
Si el hipódromo o la app: la decisión que casi nadie plantea
La apuesta en ventanilla y la apuesta en pantalla no son la misma cosa, y el precio no es lo único que las separa. En ventanilla estás dentro del recinto, con un boleto físico y una cara humana al otro lado, y muy probablemente con un mínimo de apuesta bajo. En pantalla estás en tu casa, con retiro anticipado, mercados que el recinto no ofrece y una cuenta digital que retiene tus datos, verifica tu identidad y reporta ciertas transacciones a la UIF y al SAT.
La ventanilla te cuesta tiempo y te ahorra el registro. La app te ahorra el viaje y te cobra en datos personales y en una capa de verificación que no puedes saltarte. Ninguna de las dos es la opción “libre”. Un aficionado que va una vez a la semana al hipódromo probablemente esté en el lugar correcto sin cuenta digital. Quien quiera mercados, retiro anticipado y montos chicos está comprando eso con su expediente. Que cada quien sepa qué está pagando.
Criterios para evaluar dónde apostar carreras de caballos
Aquí no hay una lista de “las mejores casas” ordenada por simpatía. Hay una lista de nueve operadores con permiso de la Secretaría de Gobernación según sus propias páginas y las compilaciones públicas, y cada uno se mide sobre los mismos campos: qué permiso se le atribuye y con qué fuente, quién figura como titular, qué mercados deportivos ofrece su propia ficha, con qué medios de depósito trabaja y bajo qué condiciones de uso opera la app.
El permiso va primero, y va con su apellido
La palabra correcta en México es “permiso”, no “licencia”, y la distinción no es capricho de abogados. En México no hay licencia para apuestas en línea: quien ofrece apuestas deportivas por internet lo hace al amparo del permiso de un permisionario que opera en tierra. Un centro de apuestas remotas es un tipo de permiso del artículo 28 del Reglamento, no una autorización digital independiente.
De ahí que cada número que aparezca en la tabla siguiente vaya con la fuente que lo dice y con la advertencia de que la lista oficial de la autoridad no pudo consultarse. La práctica reportada de las autoridades es el control por permiso de tierra, y ninguna ley mexicana nombra las apuestas en línea. Reformas y exhortos: en los meses de mayo a julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto de sitios autorizados, y los conteos de sitios de apuestas se contradicen entre sí, así que aquí no se publica ningún total. Una reforma que reemplace la ley de 1947 fue terminada por SEGOB en octubre de 2026 y enviada al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentada y no es ley. Otra iniciativa que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y es solo una propuesta.
Qué mira quien compara, y en qué orden
El orden de la revisión es corto y severo. Primero el permiso y su titular, porque sin esa pieza el resto de la oferta opera fuera del marco mexicano y un saldo bloqueado no se reclama en ninguna ventanilla. Segundo, el catálogo real de deportes y el tipo de apuesta que cada casa declara: una casa que no tiene carreras de caballos en su oferta no es una opción para esta página por muy generoso que sea su bono. Tercero, las condiciones del bono: tipos de apuesta válidos, rollover y plazo. Cuarto, los medios de depósito y retiro, porque un retiro a nombre de un tercero no existe y una transferencia SPEI a una cuenta ajena tampoco. Quinto, si la app está publicada para mayores de 18 años y qué herramientas de juego responsable lista su propia ficha.
Pesa mucho el tipo de oferta, y aquí conviene ser exacto porque las palabras se usan con demasiada libertad. Un bono en efectivo es efectivo. Una apuesta gratis es una apuesta cuyo importe no se te devuelve junto con la ganancia: si ganas, cobras la ganancia y no la aportación. Un bono “sin riesgo” devuelto como apuesta gratis, entonces, no es un reembolso en dinero. Una promoción que aumenta determinadas cuotas sigue siendo una promoción que aumenta cuotas; un seguro de combinada devuelve parte de lo apostado bajo condiciones; y un paquete con depósito obligatorio sigue siendo un paquete con depósito obligatorio. Cambiar esa palabra en la ficha es la forma más barata de que la oferta parezca otra cosa.
Panorama: nueve casas de apuestas y su permiso según su fuente
Cada fila reúne solo lo que la fuente citada declara. En ningún caso se presenta como confirmación oficial, porque el registro oficial de la autoridad no pudo consultarse, y en los casos de Betcris y Pickwin las fuentes se contradicen directamente: precisamente por eso esos dos no llevan número. Ninguna de estas casas es la única con permiso en México: un operador que no aparece aquí no está, por ese solo hecho, sin permiso.
| Casa de apuestas | Permiso de SEGOB declarado y quién lo declara | Titular que nombra la fuente | Lo que la propia ficha de la marca dice de su oferta |
|---|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Atracciones y Emociones Vallarta / New Ads (las compilaciones difieren) | — |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | — |
| Betcris | Número no publicado: el del pie de página de la marca y el de la tabla de la compilación difieren | Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. | — |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | — |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente | Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis, según su ficha en la App Store |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio de la marca, no confirmado oficialmente | Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; solo mayores de 18 |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente | Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Pickwin | Número no publicado: las compilaciones se contradicen entre sí | Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | — |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, no confirmado oficialmente | Entretenimientos Naturales; la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V. | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
El cuadro se lee por columnas, no por filas. La columna de la derecha está casi vacía, y esa es la información más útil de la tabla: cinco de las nueve fichas de marca revisadas no dicen nada sobre carreras de caballos. No lo niegan. Simplemente no lo publican en el lugar donde un lector lo buscaría. En México, un catálogo de carreras se anuncia, y una ausencia de mención no equivale a una puerta cerrada: significa que hay que abrir la app y mirar el programa antes de asumir que existe.
La segunda lectura es la de la izquierda. Dos fichas sin número de permiso, dos números que sólo un comparador sostiene y uno que la propia marca publica en su pie de página. Si dos compilaciones serias no coinciden sobre qué permiso tiene una casa grande, la lección práctica no es que la casa esté mintiendo. Es que nadie, ni tú, puede verificar ese número contra una fuente oficial hoy. La consecuencia es simple: el permiso se convierte en un punto de partida, no en un sello de garantía.
Fundamentos: cómo se arma el momio y qué te cuesta el margen
Un momio decimal te dice todo lo que necesitas saber y nada de lo que crees que te dice. Multiplicado por tu apuesta te da el retorno si aciertas. No te dice nada sobre la probabilidad de acertar, y esa omisión es el negocio entero. El margen de la casa está oculto dentro de cada precio, y se ve con una división sencilla que conviene tener a mano antes de aceptar cualquier momio como si fuera un dato del deporte.

De dónde sale tu ganancia: una sola multiplicación
La cuenta es la misma en todas partes. El retorno es la apuesta multiplicada por el momio, y la ganancia neta es la apuesta multiplicada por el momio menos uno. Mil pesos a momio 1,90 devuelven 1.900 pesos si aciertas; el beneficio limpio son 900 pesos. Nada de eso se discute.
Lo que se descuenta siempre, en cambio, es lo siguiente: ese 1,90 no es una evaluación de la carrera. Es un precio con un descuento incorporado y una probabilidad implícita que no cuadra con la otra. Suma las probabilidades implícitas de todos los resultados posibles de un mercado y te va a dar más de cien por ciento. El excedente sobre cien es la casa. Eso es todo el margen: un porcentaje que existe antes de que la carrera empiece y que no depende del resultado.
Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90: la aritmética del descuento
Tomemos un ejemplo ilustrativo, no una cuota cotizada de ningún mercado: 1,90 y 1,90 en un mercado de dos resultados. La probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1,90, o sea 0,5263. Sumadas, las dos dan 1,0526, un 105,26 %. El porcentaje de pago de ese mercado es el recíproco de esa suma: 1 ÷ (1 ÷ 1,90 + 1 ÷ 1,90), que da 0,95. Con eso, el margen que la casa retiene de cada peso apostado en ese mercado es 1 menos 0,95, es decir 0,05, un 5 %.
Y ahí está el detalle que no se ve en ningún anuncio: ese 5 % no se reparte entre toda la página. Se toma de cada peso apostado, gane quien gane. Es la razón por la cual una promoción tiene que valer bastante más que un 5 % para resultar útil, y la razón por la cual un bono que exige darle vueltas al dinero muchas veces no lo consigue.
Bajo ese mismo ejemplo, el margen se mueve como una banda y no como una cifra única. Si el mercado se ajusta y los momios quedan en 1,95 y 1,95, el porcentaje de pago sube: 1 ÷ (1 ÷ 1,95 + 1 ÷ 1,95) es aproximadamente 0,975, y el margen cae alrededor de 2,5 %, que es un mercado de dos resultados bastante competitivo. Si la casa se pone tacaña y publica 1,85 y 1,85, el pago baja cerca a 0,925 y el margen se estira hacia el 7,5 %. Entre extremos razonables, entonces, el rango útil es de un 2,5 % a un 7,5 %, y cada décima de momio que se pierde en el camino se paga en retorno cada vez. Un usuario que compara precios de verdad no está buscando el mejor menú: está empujando su propio costo hacia el extremo bajo de esa banda.
Lo que cuesta revisar antes de apostar
Cinco por ciento sobre cada apuesta suena a nada. Ahora ponlo sobre cien apuestas de mil pesos: cien mil pesos apostados, y una media de cinco mil pesos que se quedan del lado de la casa, no porque hayas fallado cien veces, sino porque la estructura del precio lo determina desde el principio. Eso es lo que un momio te cuesta a lo largo del tiempo. Y explica por qué el mismo aficionado con los mismos aciertos puede terminar con números muy distintos según dónde ponga sus boletos.
Traducido a la vida real: si tienes una casa con un mercado eficiente y otra con precios cómodos de antemano, la primera te cobra menos por el mismo servicio de guardar tu apuesta. Si el precio de la segunda es casi igual pero el menú es mejor, la diferencia de precio puede ser el precio que pagas por el menú. El margen es lo único medible con precisión. Todo lo demás es humo, y no abunda menos en las carreras que en el futbol.
La casa de la casa: parimutuo frente a cuota fija
El sistema parimutuo y el momio fijo se ven parecidos desde la ventanilla y no se comportan igual. En cuota fija, el precio es un contrato: vale lo que dice si se resuelve a tu favor. En parimutuo, el momio es una estimación que se mueve según lo que se haya apostado al caballo, y lo que se reparte es el pozo una vez descontada la comisión correspondiente. El Reglamento de la LFJS nombra el sistema parimutuo y lo asocia a los espectáculos con “cruce de apuestas” de hipódromos, galgódromos y frontones.
La consecuencia práctica: en cuota fija puedes buscar el precio arriba, abajo y al centro, y quedar satisfecho con el que agarraste. En parimutuo el precio se te escapa mientras se sigue apostando, y no puedes negociarlo. Tampoco puedes decir que “el mercado se equivocó contigo”, porque a las dos de la tarde el mercado todavía no existe. Lo que existe es un pozo abierto, y eso es lo que estás comprando.
Legality: quién vigila y con qué herramientas
Todo el andamiaje mexicano de apuestas cuelga de un solo gancho: un permiso. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y bajo el artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos esa secretaría interpreta y aplica la ley en lo administrativo, mientras que la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y termina permisos, y lleva los procedimientos de sanción.
El estatuto de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio, permitiendo solo los que autoriza expresamente. SEGOB otorga los permisos e inspecciona (artículo 7), puede clausurar establecimientos sin autorización (artículo 8), ningún local puede estar cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9), y estados y municipios cooperan (artículo 10). El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cubre en su artículo 1 la autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y bajo jurisdicción federal; en su artículo 2 prohíbe lo que no está expresamente previsto, y en su artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Los permisos no son transferibles (artículo 31). Los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, contar con seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y presentar garantía (artículo 29). La Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por su artículo 1.
Lo que está permitido y lo que no, con su condición
Las apuestas deportivas solo pueden ofrecerse al amparo del permiso de SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales y los esports, junto con las modalidades de apuesta, no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento que fueron leídos. El parimutuo y las carreras quedan regulados en hipódromos, galgódromos y frontones con “cruce de apuestas”, y los menores de edad no pueden participar nunca en él (artículo 5 del Reglamento). Un mercado de intercambio de apuestas no tiene disposición aplicable conocida, y esta página no afirma que exista uno mexicano. Eventos restringidos por categoría de competidores: no se encontró ninguno.
Una advertencia que tiene que ver con tu dinero: no se encontró una multa o un delito para el apostador que use un sitio sin permiso. Tampoco una exención. Afirmar cualquiera de las dos cosas sería inventar un derecho o un castigo. Eso no vuelve inofensiva la decisión, y el final de esta sección lo explica mejor.
Publicidad, bonos y el vacío que dejan
No se encontró un artículo federal de publicidad en los artículos del Reglamento revisados. Los reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley. Sobre bonos, ninguna regla estatutaria: lo que sí ocurrió fue que, tras la subida del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto.
Ese rediseño es exactamente el marco de la página: el impuesto subió, y lo que cambió no fue la publicidad sino la aritmética detrás de la oferta. Un bono de bienvenida de un operador mexicano hoy no puede leerse como una promoción independiente del impuesto que la casa paga por él.
Edad, identidad y el borde de la protección
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra concreta; las marcas declaran 18+ en sus propias fichas y pies de página, y no está establecido un número estatutario para el juego. Los operadores verifican a sus usuarios mediante KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, al ser el juego una actividad vulnerable bajo la ley antilavado; los documentos exigidos no están establecidos en estatuto.
No hay registro nacional de autoexclusión. Las herramientas voluntarias —pausas, límites de depósito y autoexclusión— son lo que las marcas listan en sus propias entradas de tienda de aplicaciones, y nada más. Tampoco se encontraron un límite estatutario de depósito o de pérdida ni una cuenta temporal. La publicidad muestra la clave del permiso oficial y advertencias de juego responsable, según un reporte secundario.
Ese hueco tiene un costo medible en el bolsillo. Un límite que coincide solo con un número de depósito puede ser efectivo justo para una parte del uso: la ventana de declaración de impuestos nunca coincide con la racha de una mala semana. Si tu forma de apostar no coincide con el instrumento que la casa ofrece, el instrumento no sirve de mucho, aunque exista.
Impuestos: el descuento que no se ve en el momio
Primero, el impuesto del lado del operador, y no es un detalle menor para quien paga bonos. El IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), es del 50 % sobre juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la LFJS, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y en vigor desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la LIEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave (Ley del IVA, artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS). La base no está establecida: el texto revisado habla solo de “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y esta página no afirma “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Segundo, el lado del jugador. Bajo los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % si un impuesto estatal excede ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración obligatoria; de lo contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene un impuesto estatal del 6 % sobre premios, unos 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios superiores a 600.000 pesos en un año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.
Y el hueco que más incomoda: los premios de sitios sin permiso. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”, el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido, y la postura correcta es consultar a un contador o asesor fiscal. Aquí no se da asesoría fiscal; se da la pregunta que hay que llevar a la consulta. Un operador con permiso entrega un CFDI de retenciones. Uno sin permiso no entrega nada, y ese papel es el que después, en abril, te va a importar.
El estado inestable de los bloqueos
Aquí conviene la fecha, siempre, y nunca la palabra “hoy”. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, del Grupo Salinas— fueron inhabilitadas. En diciembre de 2025 un Tribunal Colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo lícito sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido, según una sola fuente, la orden de SEGOB contra bet365 y Betano. Unos veinte casinos físicos fueron cerrados en 2026.
Una cronología que cambia cuatro veces en un año es, en sí misma, la advertencia. Un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y el marco de la resolución se mueve con cada tribunal: quien tiene dinero ahí depende de una fecha, no de un contrato.
La comparación honesta: permiso frente a paraíso fiscal
Un operador con permiso en México aporta cosas concretas: un recinto legal mexicano detrás, un permiso de SEGOB, controles de KYC y antilavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Un operador sin permiso no aporta nada de eso, y sus saldos, en un operador bloqueado, pueden congelarse. Lo que no existe en ninguno de los dos casos es un registro nacional de autoexclusión: ni con permiso ni sin él vas a poder cerrar la puerta desde el lado del Estado. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Los bonos con depósito obligatorio y los medios de pago del exterior que suelen acompañarlos operan fuera del marco descrito arriba, y por eso el depósito se vuelve, para el jugador, la única puerta que aún controla.
Juego responsable: lo que te cuesta jugar al filo
No hay límite estatutario de depósito. No hay límite estatutario de pérdida. No hay registro nacional de autoexclusión. La protección disponible hoy en México es, literalmente, la que cada plataforma decida listar en su propia ficha de tienda de aplicaciones. Los huecos no son de esta página ni de ninguna casa en particular: son del marco.
Qué sí existe y qué no
Existe una prohibición clara sobre menores de edad en las áreas de apuestas y en el cruce de apuestas de un hipódromo (artículo 5 del Reglamento), y existe una capa de identificación obligatoria: los operadores verifican usuarios mediante KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Eso te protege de un tercero usando tu nombre. No te protege de ti mismo.
Lo que no existe es el instrumento que permitiría cerrar la puerta desde el lado del Estado. No hay un registro donde marcarte para que ninguna casa mexicana te acepte. Las herramientas voluntarias que reintentan algo parecido —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— dependen de que tú las configures dentro de la aplicación, y de que la aplicación las haya implementado. Si mañana decides dejarlo, tienes que ir casa por casa.
Los límites internos que las marcas sí listan
Estos límites operan con reglas propias de cada marca, como herramientas de la casa y no como derechos exigibles. Lo que dicen las fichas revisadas es acotado: la ficha de la app de Codere México declara operar con permiso de SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. La app Caliente Deportes es solo para mayores de 18 años. Las apps de Winpot mencionan apuestas con dinero real y avisos de juego responsable.
Fuera de esas líneas, el resto es silencio: no se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal que alguien pueda pedir. Si el único freno que tienes es la racha, es decir el revés que te obliga a parar porque ya no queda fondos, entonces no tienes freno. Tienes un colchón, y los colchones se acaban.
Dinero rápido: por qué la banca móvil es un riesgo de juego disfrazado de comodidad
Los métodos de depósito y retiro que las fichas y los pies de página de las marcas nombran son tarjetas, transferencia bancaria SPEI, vouchers de efectivo en tiendas como OXXO y monedas electrónicas. Los retiros van a una cuenta a nombre del jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Criptomonedas en marcas con permiso: no establecido.
La velocidad tiene un origen y también un costo. Un depósito por OXXO exige levantarte y caminar. Un SPEI llega en segundos desde el mismo teléfono donde juegas. Un retiro tarda lo que tarde la verificación de identidad, y ese plazo es, para el jugador impulsivo, el único límite de depósito que realmente respeta sus decisiones: el tiempo que falta entre querer apostar y poder fondear la apuesta.
La pausa que no está en ninguna ley
Un apostador de carreras tiene un problema que un apostador de futbol no tiene con la misma intensidad: el evento dura un minuto y medio y termina, pero los boletos no. La carrera empieza de nuevo en veinte minutos en la misma app. Ese ciclo es el riesgo real, no la carrera aislada.
La única defensa práctica que no depende de un registro público es fijar de antemano cuánto va a durar la sesión, no cuánto va a costar. Y comprobar, antes de recargar, si el retiro tarda; a veces esa demora es la pausa que ninguna ley ofrece. En este apartado de la protección del jugador, y por razones obvias, no hay ironía disponible.
Un cierre de cuentas que no socava lo anterior
Cuando el jugador decide cerrar, se enfrenta a un detalle técnico que parece contradictorio con todo lo dicho, y no lo es. La ficha de la app de Codere México incluye, expresamente, políticas de cierre de cuenta, y ese dato vale más de lo que parece: es la diferencia entre una salida con procedimiento y una simple desinstalación que deja el saldo y los datos intactos. Un jugador que quiere cerrar de verdad tiene que hacer algo distinto a desinstalar, y esa diferencia es la misma brecha que en todo este apartado: algo que la casa ofrece por decisión propia y no porque una autoridad lo imponga.
Las nueve casas de apuestas, una por una
Estas fichas son de nueve operadores que trabajan en México al amparo del permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario, según lo declaran sus fuentes. Cada una mide lo mismo: qué permiso se le atribuye y con qué respaldo, cómo es el titular, qué cubre su oferta deportiva publicada, y qué debería hacer un lector antes de confiar en ella.
Strendus: el permiso triple y una ficha que calla
Strendus acumula tres números de permiso según casasdeapuestaslegales.mx: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, todos no confirmados oficialmente. La compilación que los publica es también la que elige al titular entre dos nombres, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, y no se decide por uno.
Tres números no significan tres permisos vigentes: significan que la fuente recogió tres referencias y no las depuró. Y cuando ni el titular está claro, el lector no puede verificar nada contra una fuente oficial, porque esa fuente no está abierta. Eso no vuelve falsa la operación de Strendus. Vuelve imposible documentarla con un documento, que es distinto.
Lo que sí es un problema: la ficha revisada de marca no dice nada sobre carreras de caballos, y el resto del catálogo no aparece en la ficha que se pudo consultar. Eso deja a Strendus con una oferta sin reseña deportiva disponible y una única reseña de permiso, que a su vez está sin decidir. Para el lector que busca carreras de caballos y nada más, esta marca se queda fuera del alcance por motivos que ella misma no controla.
Betway: el permiso más limpio de la lista, con el mismo asterisco
Betway aparece con el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, y con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Es la combinación más ordenada del cuadro: un número corto y un titular con nombre completo, sin compilaciones en desacuerdo sobre quién lo sostiene.
El frontón no es un dato decorativo. Un permiso ligado a un frontón tiene sentido dentro del sistema descrito antes: la apuesta remota cuelga del permiso de un recinto autorizado, y un frontón es uno de los espectáculos que el Reglamento nombra con “cruce de apuestas”. Eso no convierte a Betway en una casa de carreras de caballos, y la ficha consultada no dice una palabra sobre el tema. Habla de apuestas deportivas en general.
La verificación pendiente es la misma que pesa sobre las demás: el número está escrito en una compilación y no en un listado oficial. Quien quiera usar Betway para carreras debería abrir su programa antes de depositar, porque el permiso limpio no llena un catálogo ausente. Para el resto del deporte, la marca conserva una estructura ordenada mientras el permiso siga siendo el mismo.
Betcris: dos permisos distintos y ninguno publicado
Betcris es el caso más raro de la lista, y el más instructivo. El número de permiso que aparece en el pie de página del propio sitio de la marca y el que figura en la tabla de la compilación no coinciden: el pie de página muestra un número en nombre de Producciones Móviles, y la compilación trae otro. Como no se ponen de acuerdo, aquí no se publica ninguno.
Del lado del titular, el nombre que las fuentes dan es Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio que aparece en el pie de página es distinta otra vez: TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Dos capas regulatorias y un número ausente es la combinación exacta que un lector debe aprender a leer: la licencia maltesa es real y verificable, y también es irrelevante en una reclamación mexicana. Quien deposite en Betcris está cubierto por la capa que su contrato elija, y esa elección la hace la casa, no el jugador. La marca queda como una opción con oferta internacional y trazabilidad mexicana incompleta, y la ficha revisada no menciona carreras de caballos.
Novibet: un permiso legible y una oferta que no se puede leer
Novibet presenta el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Es una ficha corta y sin contradicciones internas, del tipo que un lector puede entender en diez segundos.
El problema de Novibet en una página de carreras de caballos es que no hay nada que reseñar. La ficha consultada de la marca no describe su oferta deportiva, y el resto del cuadro no la cubre. Queda un permiso legible y una propuesta desconocida para este lector.
Esa asimetría entre permiso y oferta es lo característico de Novibet en este cuadro, y quien esté buscando mercados de carreras concretos no va a poder decidir con lo que hay. La ficha se limita al permiso, y ahí termina su utilidad. Conviene decirlo sin adornos: nadie debería depositar en una marca por su número de permiso.
Codere: la única ficha con oferta completa
Codere es, entre las nueve, la única cuya ficha de marca describe la oferta con cierto detalle: su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. En un cuadro donde cinco marcas callan por completo, esa descripción es una ventaja real para quien negocia con información.
Del lado del permiso, la marca aparece con DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal Apuestas Legales, no confirmados oficialmente, y con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular. Dos números otra vez, y otra vez dos fuentes de permiso distintas: estas páginas mexicanas arrastran esa inconsistencia sin excepción.
La ficha de la app también declara que la marca opera con permiso de SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Es la única ficha revisada que menciona el cierre de cuenta expresamente, y eso importa más que un adorno: es un procedimiento con nombre.
Veredicto: Codere es la marca de esta lista sobre la que un lector puede decidir con más información, y ese es un mérito de la ficha, no del permiso. La ausencia de mención de carreras de caballos sigue siendo lo que un apostador de carreras debería verificar primero en su programa.
Caliente: el permiso más citado y la mayor huella de producto
Caliente es la marca cuyo número de permiso, DGG/SP/404/97, está mostrado en el pie de página de su propio sitio, y eso la coloca en una categoría aparte: es el permiso que se sostiene en la propia casa y no solo en una compilación. El titular que nombran las fuentes es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente. La confirmación oficial sigue pendiente por la misma razón que en el resto: el listado de la autoridad reguladora no está disponible.
Su huella de producto es la más amplia del cuadro según su ficha. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años. La ficha de la app en la App Store de México la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., con versión 8.12.1 al 20 de octubre de 2026, y el pie de página del sitio indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.
Esa combinación de producto amplio y permiso publicado en casa es lo más parecido a un punto de confianza documentado en todo el cuadro. Aun así, la ficha no menciona carreras de caballos. Para el lector de esta página, eso significa abrir la app antes de depositar, aunque el resto de la ficha esté en orden. Caliente queda como la marca con el respaldo más verificable y un catálogo de carreras sin confirmar.
Playdoit: el retiro anticipado como gancho, y una cuenta de atención 24 horas
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente, y con Eventos Festivos de México como titular. Su ficha de marca es la más específica del cuadro en cuanto a producto: cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas.
Ese conjunto describe a una casa orientada al volumen y a la rotación rápida. El retiro anticipado es exactamente la herramienta que el apostador impulsivo usa más de lo que necesita, y el “aumento de ganancias” es un nombre de producto, no una garantía. Eso no descalifica a Playdoit: lo describe. Para quien busca carreras, tampoco hay una sola palabra sobre ellas en la ficha, y el lector vuelve a quedarse con la necesidad de comprobar por su cuenta.
Donde esta marca se vuelve interesante es en el servicio: atención 24 horas es una promesa con valor real justo en el momento en que el problema suele aparecer. Un saldo atorado a las tres de la mañana y un canal que responde son dos cosas distintas, y Playdoit declara tener la segunda.
Veredicto: Playdoit es la casa de rotación rápida y servicio continuo de la lista, y el retiro anticipado que ofrece es, para una parte de los lectores, un instrumento de riesgo y no de comodidad. Esa es la decisión que cada quien tiene que tomar antes de apostar, no al momento de hacerlo.
Pickwin: los números que se contradicen y el silencio total
Pickwin es el otro caso de contradicción abierta. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, y otra le da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, que es el número que aparece en el pie de página de Betcris en nombre de Producciones Móviles. Ambas fuentes fueron consultadas y ambas se contradicen, así que no se publica ninguno. El titular que se le atribuye es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.
Un permiso atribuido a dos marcas distintas por dos compilaciones es un problema de registro, no necesariamente un problema de la casa. Pero para el lector el resultado es idéntico: la verificación no se puede completar con lo que hay. Y la ficha revisada de Pickwin no describe su oferta, así que tampoco hay una propuesta que evaluar.
Es la ficha más vacía del cuadro: ni permiso publicable, ni oferta descrita. Un lector que solo tenga esta página para decidir debería pasar a la siguiente marca, y hacerlo es una decisión informada, no una desconfianza gratuita.
1xBet: la app y el titular en dos empresas distintas
1xBet tiene un permiso en apariencia limpio, DGJS/0002/2020, según el portal Apuestas Legales, no confirmado oficialmente, y Entretenimientos Naturales como titular. Pero esa misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y hay un detalle que no encaja: la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado.
Esa grieta merece decirse con claridad porque afecta a quien firma el contrato con el jugador. Si el permiso lo tiene una empresa y la app la publica otra, la pregunta de quién responde por el saldo no tiene una respuesta obvia en la ficha, y esa pregunta es más importante que cualquier promoción. No es una acusación ni un hallazgo de infracción: es una discrepancia registrada en la ficha, y el lector puede comprobarla antes de depositar.
Del lado de la oferta, la app ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Sigue sin haber una palabra sobre carreras de caballos.
Veredicto: 1xBet tiene el catálogo más ancho del cuadro y la cadena de titularidad más difícil de seguir, y esa combinación exige más verificación, no menos, antes de fondear una cuenta.
Lo que hay que llevarse de aquí
El resumen no es una lista de buenas casas de apuestas. Es una lista de costos, y cada uno de ellos ya está en la página.
El primer costo está en el precio mismo. Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 paga un 95 % de lo apostado y deja un 5 % en manos de la casa, y esa banda de descuento sube hacia el 7,5 % cuando el precio se ajusta a 1,85 y baja hacia el 2,5 % cuando se ajusta a 1,95. Es un rango estimado, no una cuota cotizada, y es el dato más útil que este tipo de página puede darte: no existe un momio “normal”. Existen precios con más o menos descuento, y quien elige bien está empujando su propio costo hacia el extremo bajo de una banda, apuesta tras apuesta.
El segundo costo está dentro de cualquier bono. Tras la reforma al IEPS del 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026, el impuesto sobre los juegos con apuestas que requieren permiso pasó del 30 % al 50 % del “valor de la actividad”, y la base exacta no está establecida en el texto revisado. Lo que sí está establecido es lo que hizo el mercado: rediseñar los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Eso significa que el bono que ves hoy no es una promoción independiente del impuesto que paga la casa por él.
El tercer costo es el de jugar sin freno. No hay registro nacional de autoexclusión, no hay límite estatutario de depósito y no hay límite estatutario de pérdida. Las únicas herramientas son las que cada plataforma lista en su propia ficha, y operan como herramienta de la casa, no como derecho exigible del jugador. Cualquier promesa de salvaguarda que un lector lea aquí o allá viene, en el mejor de los casos, del propio operador.
El cuarto costo es el de la información incompleta. De nueve casas revisadas, cinco no mencionan las carreras de caballos en su ficha; dos no publican número de permiso porque las fuentes se contradicen; y ninguna de las nueve tiene su permiso confirmado por la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que no pudo abrirse. Eso no convierte a ninguna en ilegal. Convierte a cada una en una verificación pendiente, y la verificación la tiene que hacer el lector antes de depositar, en el programa de la casa y en su pie de página.
Y un quinto punto que se desprende de todos los anteriores: si el saldo es lo que te frena, entonces nada te frena. La consecuencia práctica de la página es aburrida: compara precios, lee el pie de página, comprueba el catálogo antes de depositar y define de antemano cuánto va a durar la sesión. Nada de eso te garantiza ganar. Te garantiza saber qué estás pagando, que es todo lo que este oficio permite prometer.
Preguntas frecuentes sobre apostar a carreras de caballos
¿En qué deportes y eventos se puede apostar en una casa de apuestas con permiso?
En los que la marca incluya en su programa: no existe una lista de eventos autorizados por deporte. El permiso cubre la operación, no un catálogo. Fichas revisadas describen más de treinta deportes, con futbol, basquetbol, tenis, MMA, UFC y esports entre los más citados, y las carreras aparecen por la vía del parimutuo de hipódromos con “cruce de apuestas”. Lo que está fuera del programa simplemente no se puede apostar allí.
¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay forma de comprobarlo contra un listado oficial abierto en este momento. Se revisa el pie de página del propio sitio, donde varias marcas muestran su número, y se coteja con las compilaciones públicas: cuando dos de ellas se contradicen, ningún número es publicable. La palabra correcta es “permiso”, y quien lo sostiene es un permisionario con operación física en México.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con la cantidad apostada y el momio?
El retorno es la cantidad apostada multiplicada por el momio, y la ganancia neta es esa cantidad multiplicada por el momio menos uno: mil pesos a 1,90 devuelven 1.900 pesos y dejan 900 de beneficio. El momio multiplica, no promete. No dice nada sobre la probabilidad de acertar, y esa omisión es el centro del negocio.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas en los momios?
Se nota al sumar las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado: cada una es uno dividido entre el momio. Sumadas dan más de cien por ciento, y ese excedente es el margen. En dos resultados a 1,90 y 1,90 la suma es 1,0526, el porcentaje de pago es 0,95 y el margen, 5 %.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos bajo la Ley del ISR. Quien paga retiene el 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y el 21 % si lo excede. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, cerca de 7 % en total. La retención es pago definitivo solo con la declaración presentada.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configuran dentro de la aplicación de cada marca, si esa marca los ofrece, y valen solo para ella: son herramientas propias del operador y no un derecho que se pueda exigir. No hay límite estatutario de depósito ni de pérdida en México, ni registro nacional de autoexclusión. Quien quiera cerrar de verdad tiene que hacer algo más que desinstalar: hay que revisar la política de cierre de cuenta de cada casa.
Elaborado por el equipo de «Guiademomios».
