Apuestas con bono sin depósito 2026: el rollover convierte el regalo en trabajo

Updated noviembre 2026
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6 noviembre 2026 · Datos contrastados con los pies de página de las propias casas, las fichas de sus aplicaciones en tiendas de aplicaciones y las compilaciones de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos citadas en cada caso.

Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera
Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

Nadie regala mil pesos por simpatía. Cuando una casa anuncia $1,000 MXN sin depósito, esa cifra no es un premio: es una cantidad prestada a condición de que la devuelvas moviendo dinero por sus mercados, y el precio real del préstamo vive en la letra que la publicidad no lleva en el encabezado. La pregunta útil no es cuál regala más, sino cuánto cuesta cobrar lo que regala.

México añade una capa a esa cuenta. No existe un régimen de licencias para el juego en línea: existe un permiso de la Secretaría de Gobernación, la SEGOB, otorgado a un permisionario con establecimiento físico, y las marcas que aparecen aquí cuelgan de ese permiso. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y no es un detalle de vocabulario: significa que ninguna casa tiene título propio para operar en internet, sino un acuerdo con quien sí lo tiene.

El bono sin depósito es, además, el instrumento más difícil de auditar de todo el catálogo promocional. No hay ley que lo regule, así que cada operador fija sus requisitos de apuesta, su tope de ganancias y su plazo. La consecuencia para el lector es sencilla y algo incómoda: comparar dos bonos sin leer dos reglamentos no es comparar nada.

Qué es un bono sin depósito y qué pide a cambio

El mecanismo se entiende en treinta segundos. La casa abona un saldo promocional a la cuenta recién verificada, sin cobrar nada por adelantado, y ese saldo queda separado del dinero real. Para poder retirar algo hay que cumplir los requisitos de apuesta, el rollover: apostar la cantidad una y otra vez hasta alcanzar un múltiplo pactado, con momios mínimos y dentro de un plazo.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Lo primero que conviene calcular es lo que ese múltiplo significa en número de boletos. Un rollover de 10 veces sobre mil pesos exige mover $10,000 MXN. Con una apuesta mínima de $50 MXN eso son doscientos boletos; con $100 MXN, cien. Y ninguno de esos boletos juega gratis, porque cada uno paga el margen de la casa.

Ahí está el punto que la publicidad no toca. El margen es la parte de cada peso apostado que la casa retiene por el simple hecho de ofrecer el mercado, y se cobra en cada apuesta, gane o pierda. Cuanto más largo es el rollover, más veces pasa el dinero por esa cuchilla. Un bono sin depósito no es dinero: es una ruta con peajes.

Un bono de este tipo sigue sujeto a requisitos de apuesta, y suele incluir un tope de ganancias y un plazo de vigencia que fija cada operador. El tope es la cláusula que más se salta al leer: si el máximo retirable es bajo, el rollover puede cumplirse entero y aun así dejar la ganancia recortada en la caja.

Caliente sostiene en el encabezado de su página principal una promoción de $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios. Es el anuncio más visible del mercado mexicano y también el más parco: la página no aclara si la oferta vale solo para apuestas deportivas o alcanza otras secciones, y no publica junto al titular ni el rollover ni el plazo.

Sobre esos requisitos circula un dato de segunda mano. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces, y otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia. Esas reseñas no coinciden entre sí, y el rollover del bono de primer depósito cambia de una a otra, así que la cifra sirve como orientación y no como contrato.

Vale la pena leer ese desacuerdo como lo que es. Cuando las fuentes secundarias se contradicen sobre un rollover, la contradicción está en el contrato, no en la aritmética: el texto vigente cambia por campaña y la ficha se actualiza tarde. Lo único que obliga a la casa es lo que dice su propio apartado de condiciones el día del registro.

Un bono de bienvenida no es siempre un bono sin depósito

La confusión más cara del mercado mexicano es la que existe entre bono de bienvenida y bono sin depósito. El primero casi siempre pide un desembolso: duplica lo que el usuario ingrese hasta un tope y suele venir con rollover sobre la suma del bono y el depósito, lo que eleva el volumen exigido muy por encima del número que aparece en el anuncio.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

Playdoit ilustra el problema en su propio material. Su ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Con un texto así, la decisión sensata es no decidir: el apartado de términos del sitio resuelve la duda en dos minutos y la reseña no.

La diferencia importa en dinero. Un bono sin depósito arriesga cero pesos del jugador y por eso puede permitirse un tope de ganancia mezquino. Un bono de primer depósito arriesga dinero propio del usuario y típicamente ofrece topes más generosos, porque el operador ya cobró el depósito. Comparar los dos por el titular es comparar una muestra con una compra.

Cómo se evalúan los bonos sin depósito y por qué el orden sale distinto aquí

Elegir entre nueve casas exige un criterio antes que una lista. Los que sirven son cuatro: el estado real del permiso que la marca exhibe, la claridad del texto promocional, el tamaño del catálogo sobre el que ese bono puede trabajar y la presencia de herramientas de juego responsable. Ninguno de los cuatro es “cuánto regala en el titular”, porque el titular es la parte del anuncio que menos información contiene.

El permiso ocupa el primer lugar por una razón práctica. En México no hay un registro público que un lector pueda abrir y consultar, y los números que circulan provienen del pie de página de cada casa o de compilaciones de terceros que se contradicen entre sí. Un permiso bien documentado no hace mejor un bono, pero una marca sin rastro documental de permiso cambia por completo lo que el lector puede hacer si algo sale mal.

La claridad pesa más de lo que parece. Una promoción cuyo rollover, momio mínimo y plazo están a la vista se puede valorar; una cuyo titular contradice su propio apartado de condiciones no se valora, se apuesta a ciegas. Las casas que escriben sus condiciones con detalle no son más generosas, son más auditables, y para quien va a mover $10,000 MXN en boletos esa diferencia vale más que un par de cientos de pesos de bono.

El catálogo es el tercer criterio porque marca el trabajo disponible. Un rollover se cumple apostando, y una casa con más deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados da más caminos para cruzarlo sin recurrir siempre al mismo par de mercados. La variedad no reduce el margen, pero sí reparte la exposición entre mercados distintos.

Las herramientas de juego responsable cierran la lista. En un país sin registro nacional de autoexclusión, el único freno disponible es el que ofrece la propia casa: pausas, límites de depósito, cierre de cuenta. Un operador que los anuncia pone algo concreto sobre la mesa; los demás dejan la decisión entera en manos del jugador.

El orden que sigue no es un ranking de generosidad. Es lo que queda cuando se ponderan esos cuatro criterios sobre lo que cada marca publica de sí misma, y cambia en cuanto una casa publica mejor sus términos.

Las nueve casas con permiso de la SEGOB, comparadas

Casa Estado del permiso de la SEGOB según su fuente Lo que dice el listado de la marca sobre el bono sin depósito
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de página de la propia web; sin confirmación oficial. Titular citado: Tecnología de Entretenimiento Caliplay $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios en su página principal; también duplica el primer depósito hasta $7,000 MXN
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial. Titular citado: Eventos Festivos de México Bono de bienvenida de $1,000 MXN descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario; sin número publicado, porque el del pie de página y el de la compilación no coinciden. Titular citado: Producciones Móviles —
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; sin confirmación oficial. Titular citado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación —
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según casas de apuestas legales; sin confirmación oficial. Titular citado: Entretenimientos Naturales —
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario; sin número publicado, porque las compilaciones se contradicen entre sí. Titular citado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora —
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según casas de apuestas legales; sin confirmación oficial. Titular citado: Libros Foráneos S.A. de C.V. —
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casas de apuestas legales; sin confirmación oficial. Titular citado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. —
Betway Permiso 4184, según casas de apuestas legales; sin confirmación oficial. Titular citado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. —

La columna del permiso merece una advertencia que ningún operador pone en su pie de página. Que una marca exhiba un número no significa que ese número sea verificable: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse, y las compilaciones independientes se contradicen hasta el punto de atribuir a dos casas distintas el mismo número de un mismo titular. En dos filas, la contradicción es tan directa que no se imprime número alguno.

Las cifras que aparecen aquí provienen de lo que cada marca dice de sí misma en su propia web o en la ficha de su aplicación. No son precios cotizados ni términos contractuales: son anuncios, y un anuncio es el principio de la letra pequeña, no su sustituto.

Caliente: la promoción más visible y el titular menos auditable

Caliente tiene dos cosas a su favor y una en contra. A favor, la transparencia de su registro: el pie de página de caliente.mx muestra el permiso DGG/SP/404/97 y nombra como titular a Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, además de advertir que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlazar una sección de juego responsable. Eso es lo que un operador serio escribe cuando no tiene nada que esconder en el registro.

A favor también, la promoción más agresiva del grupo: $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios, según el encabezado de su página principal, más la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. La app Caliente Deportes suma transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y mantiene la restricción a mayores de 18 años.

En contra, exactamente lo que rodea al bono sin depósito. El dato que circula procede de reseñas, y esas reseñas hablan de 10 veces el bono, de un mínimo de 10 apuestas, de momios entre +100 y +2000, de una apuesta mínima de $50 MXN y de 30 días de vigencia, sin ponerse de acuerdo entre ellas.

Diez veces sobre mil pesos son $10,000 MXN de volumen. A $50 MXN por boleto, eso es un mínimo de doscientos boletos para liberar un saldo cuyo tope de ganancia nadie ha publicado. El titular anuncia un regalo; la aritmética describe una temporada de apuestas.

Esa combinación no es un engaño, pero tampoco es la lectura que sugiere el encabezado. Un bono sin depósito con tope de ganancia bajo y rollover largo es una promoción diseñada para que el usuario conozca la casa y no para que retire mucho, lo cual es legítimo siempre que el usuario lo sepa antes y no después.

Aun así, para quien tiene curiosidad por el mercado mexicano y no quiere arriesgar peso propio, esta sigue siendo la puerta más barata: el permiso está documentado en el propio pie de página y el costo de entrada es cero. El error sería tratarlo como ingreso. Es una prueba gratuita con letra condicionada, y quien la lea antes de registrarse sale ganando; quien la lea después, no.

Playdoit, Betcris y Strendus: términos enredados, registros dispares

Playdoit es el caso más ilustrativo de un problema de redacción. Su ficha de aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. El permiso figura como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular, y tampoco ahí hay confirmación oficial posible.

Dos descripciones del mismo bono en la misma página es un dato sobre el operador, no sobre el bono. Significa que el texto promocional no pasó por una revisión que lo conciliara, y quien se registre con esa promoción hará su propia interpretación del contrato. La casa tendrá la suya, y no necesariamente coincidirán.

Ante esa ambigüedad, el único camino es cerrarla antes de ingresar: escribir al soporte, guardar la respuesta y comprobar que el apartado de condiciones vigente diga lo mismo que la ficha de la aplicación. Si no lo dice, la oferta no está claramente establecida y conviene decidir con ese dato delante. Hay un bono de mil pesos sobre la mesa; lo que no hay es una definición única de lo que es.

Betcris juega en otra liga en cuanto a información sobre el bono: su material controlado no anuncia una promoción de este tipo. Lo que sí publica es una postura clara de juego responsable, con prohibición estricta para menores de edad, enlace a su sección de ayuda y una nota explícita de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Su permiso aparece como SEGOB de su permisionario, pero sin número impreso: el que figura en el pie de página de la web y el de la tabla de su propietario no coinciden, y la diferencia apunta a una confusión de titular.

Que el número no se pueda cotejar no es un vicio del lector, es un vicio del registro mexicano. La Dirección General de Juegos y Sorteos debería poder resolverse en una consulta, y hoy no puede. Mientras siga así, la comprobación razonable es la del propio pie de página, tomado como lo que es: la declaración de la casa sobre sí misma.

Strendus es el caso opuesto en papel y el mismo en incertidumbre. Acumula tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx—, aunque las compilaciones no coinciden sobre el titular, que aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o como New Ads. Tampoco aquí el material controlado anuncia un bono sin depósito.

Para quien busca específicamente este tipo de promoción, los tres casos llevan a la misma conclusión: ninguna de estas marcas resuelve la pregunta con su propio material, y perseguir un bono que solo existe en una reseña ajena es la forma más rápida de perder una tarde. Si el interés es el bono sin depósito y no el catálogo, las marcas que sí lo anuncian están en otra parte de esta lista.

1xBet, Pickwin, Codere, Novibet y Betway: catálogo amplio, promoción incompleta

1xBet tiene un permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, con Entretenimientos Naturales como titular citado, y un detalle que conviene mirar dos veces: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta de la que aparece como titular del permiso. Esa separación entre quien opera la aplicación y quien sostiene el permiso es habitual, pero el lector debe saber que existe: el permiso cubre la operación, no necesariamente a la sociedad con la que contrata.

Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Hay sustancia suficiente para trabajar un rollover largo sin quedarse en el mismo mercado, aunque el material controlado no concrete un bono sin depósito.

Pickwin comparte con Betcris un problema de identidad documental: sus números de permiso se contradicen entre compilaciones, y uno de los que circula es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular citado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora. Ante esa duplicidad, la lectura sensata es que uno de los dos registros está mal copiado, no que ambos sean ciertos.

Codere llega con la ficha más completa del grupo. Su permiso figura como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. La ficha de su aplicación menciona el permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, además de más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

Ese es el catálogo más ancho de la lista y también el más honesto sobre sí mismo. Con más de treinta deportes y un creador de apuestas, un rollover se puede repartir entre mercados que se comportan distinto, lo que no abarata el margen pero evita concentrar todo el volumen en un solo tipo de apuesta. Y la política de cierre de cuenta publicada resulta especialmente relevante en un país sin registro nacional de autoexclusión: es el freno que la casa pone por escrito.

Codere anuncia además un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, lo que confirma la oferta como paquete con desembolso. Para quien busca un bono sin depósito puro, el dato relevante es otro: aquí el catálogo sostiene un rollover, aunque la entrada no sea gratuita.

Novibet aparece con permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx y Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial y sin un bono sin depósito anunciado en su material controlado. Su perfil es el de una casa con operación establecida y promoción poco agresiva de captación, lo que en la práctica la deja fuera de esta comparación para un lector cuyo único criterio sea el regalo de entrada.

Betway cierra el bloque con permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx y Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados con las etiquetas “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales.

Ese club de apuestas gratis semanales es lo más cercano a una promoción recurrente del grupo, y es un producto distinto de un bono sin depósito: no se cobra al registrarse, se cobra participando a lo largo del tiempo. Para un lector que apuesta habitualmente puede valer más que un bono de entrada único. Para quien solo quiere probar sin poner dinero, no sustituye a la promoción de bienvenida.

La conclusión de este bloque es incómoda y conviene decirla igual: de las cinco marcas, ninguna anuncia en su propio material un bono sin depósito para nuevos usuarios. Todas tienen permiso documentado y catálogo suficiente, y sin embargo la promoción que da título a esta página no aparece entre sus ofertas publicadas. Una lista de nueve casas donde cinco no ofrecen lo que el lector busca no es una lista fallida: es la prueba de que el bono sin depósito es un producto de unas pocas marcas, no del mercado entero.

Cuánto vale en realidad el bono: la cuenta que casi nadie hace

Un bono sin depósito no se cobra en efectivo, se cobra en valor esperado, y ese valor se puede estimar con tres ingredientes: el importe nominal, el momio al que se apuesta y la parte que el mercado devuelve. Falta un cuarto dato en casi todos los casos, el tope de ganancia, que es justamente el que decide si la cifra final tiene algo que ver con la realidad.

La cuenta se hace sobre un ejemplo, no sobre un precio cotizado. Con un bono nominal de $1,000 MXN en apuesta gratis, cuyo importe no se devuelve junto con la ganancia, y un mercado de dos resultados a momio decimal 1.90 y 1.90, la casa devuelve 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), aproximadamente 95 % de lo apostado, y se queda cerca del 5 % como margen. Ese 95 % es la porción del mercado que vuelve al jugador, no una probabilidad.

El valor medio del bono sin depósito en ese escenario queda en una banda de entre 420 y 480 pesos. El cálculo parte de multiplicar el importe del bono por la ganancia neta del momio —0,90 sobre 1,00 apostado—, lo que da $900 MXN, y aplicar después la parte que el mercado devuelve, el 95 %: $855 MXN. La banda refleja que el momio real de cada apuesta se aparta del 1.90 del ejemplo y que los requisitos de apuesta obligan a repetir la operación.

Ese es el número que debería aparecer junto al titular de $1,000 MXN y no aparece nunca. Entre el anuncio y el valor medio hay una diferencia de algo más de la mitad, y esa diferencia no la cobra nadie en un solo movimiento: se reparte en margen a lo largo de las apuestas que el rollover exige.

Un jugador con presupuesto de $50 MXN por boleto y un rollover de 10 veces sobre mil pesos necesita mover $10,000 MXN, que a ese tamaño son doscientos boletos. Cumplirlo todos los días durante un mes significa entre seis y siete boletos diarios con la misma disciplina, y basta una racha mala al principio para que el saldo promocional se agote antes de cumplir el requisito.

La banda tiene una condición que la vuelve frágil: el tope de ganancia. Si la casa limita lo retirable a una cifra inferior a los $855 MXN que estima la cuenta, el valor medio del bono baja hasta ese tope y la aritmética anterior deja de describir la promoción. Es la cláusula sobre la que conviene preguntar al soporte, y no la del rollover, que ya está por escrito.

Esa es la razón por la que las reseñas sobre el rollover de una misma casa se contradicen con tanta facilidad. El momio mínimo, el plazo y el tope cambian por campaña, y un valor calculado sobre supuestos de terceros envejece en semanas. La estimación sirve para ordenar ofertas, no para prometer un resultado: es un promedio sobre muchas apuestas bajo esos supuestos, y ningún boleto individual se comporta como el promedio.

La legalidad del bono: permiso de la SEGOB, bloqueos y lo que cambia con la reforma

La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y solo permite los que autoriza expresamente. La autoridad es la Secretaría de Gobernación: la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, emite, modifica y extingue permisos, y tramita los procedimientos de sanción. El Reglamento de la ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra la puerta por el otro lado en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida.

De ahí sale la pieza que más confunde al lector mexicano. No existe una licencia digital independiente: las webs en línea operan colgadas del permiso de un permisionario con establecimiento autorizado, y un mismo permisionario puede operar varias marcas. El permiso es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, es intransferible según el artículo 31, y entre los tipos relevantes para apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos del artículo 28. Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros, reportes de operaciones sospechosas y una fianza, conforme al artículo 29.

La consecuencia práctica para quien cobra un bono es concreta: si el bono no se paga, detrás hay una empresa mexicana sujeta a esas obligaciones, un permisionario identificable y una autoridad con facultad de sanción. Si el bono no se paga en una casa sin permiso, detrás hay una sociedad extranjera y ninguna autoridad mexicana con competencia sobre ella.

Qué puede apostarse también depende de ese permiso. Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y los tipos de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados, y las apuestas mutuas e hípicas se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, con la prohibición de que los menores participen en cualquier caso. Sobre una casa de intercambio no se localizó disposición alguna, y nada indica que exista una en México.

Lo que se cumple con el bono es el permiso, no la promoción

No hay ninguna norma que regule los bonos. Ninguna disposición federal obliga a publicar el rollover junto al titular, ni fija un tope máximo a las ganancias de una apuesta gratis, ni establece un plazo mínimo de vigencia. El texto promocional es libre y el contrato es de adhesión.

Hubo un cambio que sí tocó a los bonos, y llegó por la vía fiscal en lugar de la vía del juego. El IEPS de la Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), es del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la ley de juegos, después de la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 y con efectos desde el 1 de enero de 2026; antes era del 30 %. La misma fracción alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones del impuesto, con bloqueo temporal del servicio digital ante incumplimientos graves.

Una precisión que muchos resúmenes omiten: la base no está establecida. El texto legal leído dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y la diferencia no es académica. Un operador que absorbe parte de ese impuesto tiene menos margen para regalar saldos, y ahí está la explicación de por qué los bonos de bienvenida se rediseñaron después de la subida.

Prohibir los bonos de bienvenida es hoy una propuesta, no una norma. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, restringir la publicidad en transmisiones deportivas o vetar las promociones de captación son iniciativas legislativas sin rango de ley. Y la reforma de fondo tampoco ha avanzado: la SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947, con fecha reportada del 13 de octubre de 2026, y lo envió al Gabinete de Seguridad, pero no se ha presentado y no es ley. Una iniciativa que la derogaría crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; también es solo una propuesta.

Bloqueos que siguen moviéndose y un registro que no se puede abrir

El estado de los bloqueos es inestable y así debe escribirse: con su fecha, y nunca como abierto o cerrado hoy. El 11 y 12 de noviembre de 2025, la UIF identificó trece casinos y congeló cuentas, y entre las plataformas deshabilitadas quedaron bet365 y Betano, de Ganador Azteca, del Grupo Salinas. En diciembre de 2025, un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra bet365 y Betano, según una única fuente.

Vale detenerse en lo que ese historial dice al lector. Un bloqueo no es una multa: es una orden que deja cuentas congeladas, y el saldo de un usuario puede quedar dentro del congelamiento mientras los tribunales deciden. Eso no ocurre con las nueve marcas revisadas aquí, cuyos permisos están documentados en su propio material y cuya operación no aparece en las órdenes reportadas.

La verificación del permiso, sin embargo, se ha vuelto un ejercicio de paciencia. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no puede abrirse, el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público consultable, y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen: un informe menciona 136 webs y otro habla de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas cifras tan dispares no se puede afirmar ninguna, y por eso la comprobación práctica es otra.

Ese desorden desemboca en una diferencia que sí conviene tener clara. Una marca con permiso mexicano aporta un domicilio legal en el país, controles de identificación y prevención de lavado, y la posibilidad de recibir un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Una marca sin permiso no aporta ninguno de esos tres elementos, y añade que su saldo puede congelarse sin que exista una autoridad mexicana a la que reclamar. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, por mucho que su publicidad hable de regulación.

Juego responsable: los límites que solo existen si el operador los pone

México no tiene registro nacional de autoexclusión. Ese dato merece repetirse con precisión porque cambia por completo la arquitectura de la protección: quien quiera cerrarse el acceso al juego no puede hacerlo en un solo trámite, y debe repetir la gestión casa por casa, cada una con su procedimiento y sus tiempos.

Lo que sí existe es lo que cada operador ofrece por su cuenta. Las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria son herramientas internas, y no hay norma que obligue a tenerlas ni límite legal de depósito o de pérdida. En esta materia, la única norma estatutaria es de edad y es indirecta: el artículo 5 del Reglamento veda a los menores el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, sin fijar una cifra; las casas anuncian 18+ en sus propios materiales, y una cifra legal general para el juego no está establecida.

Varias marcas revisadas publican esos avisos. El pie de página de Caliente advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Betcris es más explícito: prohíbe estrictamente los juegos con apuestas a menores, advierte que el servicio no se promociona a menores de 18 años y enlaza su sección de ayuda. La ficha de Codere menciona el permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye políticas de cierre de cuenta.

Esa política de cierre es la herramienta más subestimada del grupo. En un mercado sin registro nacional, el cierre de cuenta es lo único equivalente a una autoexclusión real, y una casa que lo documenta por escrito está ofreciendo una salida que la ley no le exige.

La verificación de identidad entra en la misma lógica. Las casas verifican a sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, ya que el juego es una actividad vulnerable conforme a la ley de prevención de lavado de dinero; los documentos exigidos no están fijados en la ley, así que varían entre operadores. Para el lector, eso significa que un bono sin depósito casi nunca es cobrable sin completar antes el KYC, y que la promoción caduca igual mientras se reúnen los papeles.

Hay una última pieza útil si la cosa se pone difícil: el cumplimiento del rollover deja rastro. Los movimientos quedan registrados en la cuenta, y una consulta al soporte con fechas concretas permite reconstruir cuánto volumen se ha movido y cuánto falta. Sin registro nacional de autoexclusión, ese historial es también la mejor prueba de lo que uno ha apostado, y conviene revisarlo antes de aceptar una promoción cuyo plazo corre desde el mismo día del registro.

Preguntas frecuentes sobre bonos sin depósito

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde aparecen sus condiciones?

El saldo promocional se abona a la cuenta tras el registro, no es retirable de inmediato y obliga a cumplir un volumen de apuestas pactado, el rollover. Las condiciones vigentes están en el apartado de términos y condiciones del propio sitio, no en el encabezado publicitario, que resume la oferta y omite las obligaciones.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono de bienvenida?

El rollover es el múltiplo que hay que apostar antes de retirar: diez veces sobre mil pesos exigen mover $10,000 MXN. El momio mínimo obliga a usar precios iguales o superiores a un umbral, y deja fuera los momios más largos, que son justamente los que podrían cumplir el requisito con menos boletos.

¿Por qué no se devuelve la cantidad de una apuesta gratis junto con la ganancia?

Porque el importe de una apuesta gratis es saldo promocional, no dinero del jugador. Si la apuesta gana, se acredita la ganancia neta del momio y el importe no regresa a la cuenta. De ahí que el valor de un bono sin depósito sea bastante menor que la cifra anunciada.

¿Cómo saber si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

El punto de partida es el pie de página del propio sitio, donde la marca declara su permiso y el nombre del permisionario. El registro público de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta, de modo que la comparación con una fuente independiente suele ser lo único posible, y esas compilaciones discrepan a menudo.

¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si lo supera. La Ciudad de México aplica 6 % estatal sobre premios, alrededor de 7 % en total. Ante cualquier duda, conviene consultar a un contador o asesor fiscal.

Preparado por la redacción de «Guiademomios».

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