Apuestas deportivas seguras 2026: nueve casas con permiso y lo que cada garantía te cuesta
Datos actualizados al 6 noviembre 2026; los números de permiso citados abajo se contrastaron con lo que publican las propias casas de apuestas en el pie de su sitio y con las compilaciones de portales mexicanos, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

En México la palabra que importa no es “licencia”. Es permiso. Un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario, y ese detalle cambia por completo la forma de elegir dónde apostar. No hay licencia mexicana para apostar en línea, no hay una ley hecha para internet y no hay un padrón público que cualquiera pueda abrir para verificar un número. Lo que hay es una ley de 1947, un reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 y una veintena larga de marcas que operan colgadas del permiso de un tercero con local físico.
Eso no significa que apostar sea un salto al vacío. Significa que la seguridad, en este mercado, cuesta tiempo y criterio en lugar de dinero: unos minutos de revisión, dos o tres condiciones leídas antes de reclamar cualquier bono y una idea clara de que el precio que ves en pantalla nunca es todo lo que pagas. La comisión del operador viaja dentro del momio, y ese es el primer costo que casi nadie pone en la cuenta.
Viene una comparación de nueve plataformas que declaran operar bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación, con lo que cada una dice de sí misma, qué se sabe de su permiso y qué vale ese respaldo en la práctica. Después, las reglas del juego mexicano y los filtros que un apostador pone sobre sí mismo. Nada de esto es una recomendación de apuesta ni un pronóstico: aquí se explica qué respalda a una casa, qué te cuesta cada condición y qué se puede verificar por tu cuenta.
- Panorama: nueve casas de apuestas con permiso declarado y para quién sirve cada una
- Fundamentos: qué respalda realmente a una casa de apuestas en México
- La normativa del juego en línea y lo que un permiso mexicano implica de verdad
- Prevención y juego responsable: los filtros que pones tú
- Las nueve casas de apuestas, una por una
- Impuestos, retenciones y premios: lo que el sistema te descuenta
- Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas seguras en México
Panorama: nueve casas de apuestas con permiso declarado y para quién sirve cada una
La tabla que sigue es el punto de partida de todo lo demás. Cada fila nombra una plataforma, el permiso tal como lo reporta una fuente identificable y lo que esa misma plataforma declara sobre los filtros de edad y de juego responsable en su propio escaparate. Ninguna casilla dice “licencia”, porque en México no la hay: la autoridad no emite licencias de apuestas, emite permisos.
Cuatro advertencias sobre la tabla antes de leerla. La primera: ningún número que aparezca abajo está confirmado oficialmente, y eso vale para los nueve por igual, no solo para el más discutido. La segunda: la columna de lo que declara cada marca sale de su ficha en tienda de aplicaciones o del pie de su portal, que es la marca hablando de sí misma, no una autoridad hablando de la marca. La tercera: cuando dos compilaciones se contradicen sobre un número, ese número no se imprime, y la fila queda como queda. La cuarta: la tabla no es un ranking ni la lista completa del mercado mexicano; es un grupo concreto de marcas que operan bajo permiso declarado y sobre las que hay algo trazable que decir.
| Casa de apuestas | Permiso declarado y quién lo reporta | Qué declara la marca sobre edad y juego responsable |
|---|---|---|
| Pickwin | No se imprime: las fuentes se contradicen entre sí sobre el número, y el que da una compilación es el que aparece en el pie de otro operador | Se identifica como casa con permiso de la Secretaría de Gobernación, con avisos de juego responsable |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según el portal de comparación Apuestas Legales; titular: Libros Foráneos (Codere México); sin confirmación oficial | Su ficha de aplicación declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera; sin confirmación oficial | Se presenta como operador con permiso y remite a su sección de juego responsable |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie del propio portal; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial | Su pie de página señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable |
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, las compilaciones difieren; sin confirmación oficial | Se identifica como operador con permiso de la Secretaría de Gobernación y publica avisos de juego responsable |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial | Declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación y remite a su sección de juego responsable |
| Betway | 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México; sin confirmación oficial | Se identifica como operador con permiso de la Secretaría de Gobernación, con avisos de juego responsable |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según el portal de comparación Apuestas Legales, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular: Entretenimientos Naturales; sin confirmación oficial | Su ficha declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de edad y remite a su sección de juego responsable |
| Betcris | No se imprime: el número del pie del propio portal y el de la tabla del propietario no coinciden; titular: Producciones Móviles; sin confirmación oficial | Su pie de página señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y remite a su política de juego responsable |
Lo primero que salta a la vista es que dos filas de nueve no imprimen número, y que ningún renglón lleva una palomita de verificación oficial. Eso no es un defecto de la tabla, es el estado real del mercado: quien te ofrezca una lista limpia de permisos confirmados te está vendiendo una comodidad que no existe. En mayo de 2026 un diputado pidió formalmente a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de permisos de apuestas y casinos, y hacia octubre de 2026 seguía sin poder abrirse una lista oficial completa. Pedir transparencia no la produce.
Fíjate también en el patrón de los titulares. Las operadoras del sitio casi nunca son la marca que ves en pantalla: Caliente es la marca comercial y Tecnología en Entretenimiento Caliplay es quien figura como operadora; Codere lo es de Libros Foráneos; Novibet lo es de Comercial de Juegos de la Frontera. Esto no es un truco mexicano, es la consecuencia lógica de un reglamento que prohíbe que los permisos se vendan, cedan o comercialicen. Si el permiso no se puede transferir, la única forma de que una marca internacional entre al mercado es colgarse del permisionario que ya lo tiene. Cuando leas dos marcas con el mismo titular — Producciones Móviles sostiene a Betcris y a Pickwin, con Unocapali La Paz Operadora en el segundo caso — no estás frente a un error de la fuente, estás frente al modelo.
La columna de la derecha es la más floja de las tres, y conviene decirlo. Las nueve marcas repiten más o menos lo mismo: mayores de 18 años, juego responsable, tal vez un enlace a una sección donde explican cómo cerrar la cuenta. Es el texto estándar del sector y no distingue gran cosa. Lo que sí distingue es el pie de Caliente, que además presenta su número como autorización de la Secretaría de Gobernación, frente a otras marcas que solo dicen “permiso” sin mostrar de dónde sale. En un mercado sin padrón consultable, la marca que publica su número es la que pone algo concreto sobre la mesa, aunque ese algo siga sin confirmarse por autoridad.
Qué separa a estas nueve marcas de las que no están
El criterio para entrar aquí fue uno solo: que la marca opere bajo el permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario, según lo que declara su propio pie de página o según una compilación identificable. No entró ninguna marca por tener buen momio, por pagar rápido ni por tener la app más bonita. Ese orden de prioridades es deliberado, y va contra el instinto.
Hay ausencias notables, y no significan lo que parece. Bet365 México y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 —cuando la UIF congeló cuentas de trece casinos y desactivó esas plataformas— y en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas, según una sola fuente. Ese expediente se mueve, así que el estado se cuenta con su fecha y nunca como “hoy está abierto” o “hoy está cerrado”.
Que una marca no aparezca en la tabla tampoco la convierte en ilegal, y que una marca ya no esté activa tampoco le quita lo que declaró mientras operaba. La falta de un padrón consultable impide cualquier afirmación de esa clase, en los dos sentidos.
Los tres filtros que sí puedes verificar tú
Si la autoridad no te va a resolver la pregunta, la resuelves con lo que está a la vista. El primer filtro es el número: si la marca publica uno en su pie de página, lo tienes; si no lo publica, anótalo como dato que falta y no lo rellenes con lo que diga un portal ajeno. Las compilaciones se contradicen entre sí, y una de ellas incluso reproduce para Pickwin el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles, lo cual es una pista de cómo se copian entre portales.
El segundo filtro es el titular. Busca el nombre de la empresa permisionaria en los términos y condiciones del sitio y compáralo con el permiso que citan. Una marca que no nombra a su permisionario en ninguna parte es una marca que te deja sin el hilo que sí puedes tirar.
El tercer filtro es el registro que el propio operador levanta: la verificación de identidad. Un operador con permiso verifica a sus usuarios y reporta operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que puede pedirte no están fijados en un artículo que se pueda citar, pero el hecho de que pase por ahí es la diferencia práctica entre una cuenta con respaldo mexicano y una cuenta de un operador del exterior que no rinde cuentas ante ninguna autoridad de aquí. Ese punto es lo que convierte “apuestas seguras” en algo más que una etiqueta de mercadotecnia, y también es lo que cuesta: tus datos quedan en un expediente que el operador está obligado a mantener.
Cómo leer un momio sin creerte el “mejor del mercado”
Ninguna de estas nueve casas tiene derecho a llamarse la única segura ni la mejor pagadora, y ninguna página honesta puede darte una lista de momios vigentes sin fecha, porque cambian varias veces al día. Lo que sí puedes hacer es mirar un mercado completo en lugar de una sola cuota.
Un partido de dos resultados con momios 1,90 y 1,90 tiene una comisión escondida que se calcula así: se suman las inversas de los dos precios, 1 ÷ 1,90 más 1 ÷ 1,90, y eso da 1,0526. Ese número es lo que la casa se queda de cada peso repartido, el 5,26 % del total apostado al mercado, y la parte que vuelve a los apostadores es el 94,74 %. Traducido a dinero: por cada 1.000 pesos que pasan por ese mercado, la casa retiene alrededor de 53 pesos independientemente del resultado. Ese 5,26 % no está en la pantalla en ningún lado, y es la razón por la que un “mejor momio” de dos centésimas merece más atención que cualquier banner de bienvenida.
De ahí sale la regla práctica: cuando dos casas te ofrezcan el mismo partido, compara el precio solo si el mercado es idéntico, el momento es el mismo y las reglas de anulación coinciden. Un momio de 1,90 en un mercado a dos vías con reglas de empate distintas no es comparable con otro 1,90, aunque el número se vea igual.
Para bajar tu propio gasto, el instrumento no es perseguir la cuota más alta sino fijar el monto antes de mirar el mercado. Una cantidad semanal que no crece porque el partido pinta bien es la única comisión que controlas: la del volumen. Y conviene decirlo claro, porque es la cuenta que nadie hace en voz alta. Las apuestas no son una inversión. Son un gasto con emoción incorporada, y el único presupuesto sensato es el que puedes perder completo sin que el mes se descomponga.
Con esos filtros puestos, la comparación de las nueve casas puede leerse por lo que de verdad muestra: un grupo de plataformas con respaldo declarado, un compromiso de transparencia que ninguna cumple del todo y un costo por transacción que se paga en cada boleto, ganes o pierdas.
Fundamentos: qué respalda realmente a una casa de apuestas en México
La palabra “segura” en una búsqueda sobre apuestas hace un trabajo distinto según quién la lea. Para la mayoría significa que el dinero esté protegido y que alguien responda si algo sale mal. Para entender qué hace realmente ese trabajo en México hay que mirar tres piezas: la ley, el permiso y el titular que lo sostiene.

La ley de 1947 y un reglamento de 2023
La Ley Federal de Juegos y Sorteos data del 31 de diciembre de 1947 y no menciona las apuestas en línea, por la razón obvia de que en 1947 no existían. El reglamento que la desarrolla sí fue reformado el 16 de noviembre de 2023, y ahí está el marco con el que trabaja hoy cualquier operador. Ese reglamento cubre la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos —salvo los de la Lotería Nacional— y fija la competencia federal sobre la materia.
El artículo 2 merece atención especial. La actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. No es una frase de adorno: es la razón por la que el permiso importa tanto. Todo lo que no está previsto, no está permitido, y lo que convierte a un sitio web en una casa legal no es su diseño ni su publicidad sino el permiso que hay detrás. La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el plano administrativo, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina permisos, además de llevar los procedimientos de sanción.
Los tipos de permiso que importan para apostar a distancia son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas para el cruce de apuestas, esa modalidad de apuestas cruzadas que se da dentro del recinto y en la que los menores de edad no pueden tomar parte en ningún caso.
Un detalle que suele pasarse por alto: los permisos de juegos con apuestas no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. De ahí el enredo de titulares que aparece en la tabla de arriba. Si la marca que te gusta pertenece a una empresa distinta de la que tiene el permiso, no es un descuido administrativo, es la única figura que la ley permite.
Permiso, permisionario y el número que nadie confirma
Aquí conviene ser exacto, porque de esta precisión depende todo lo demás. El fundamento para operar apuestas en México es un permiso de la Secretaría de Gobernación: un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. El reglamento también define la apuesta misma como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido, lo cual deja fuera, por definición, cualquier apuesta hecha en un juego no permitido.
Una casa de apuestas con permiso trae tres cosas concretas a la mesa: una sede jurídica mexicana, un permiso de la Secretaría de Gobernación y controles de identificación y de reporte. Y trae una cuarta que se nota solo cuando ganas: el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Un operador sin permiso en México no trae ninguna de las cuatro, y el detalle de que un saldo en una plataforma bloqueada puede quedar congelado no es un escenario teórico: pasó con bet365 y con Betano desde noviembre de 2025.
Ahora el punto incómodo. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y las compilaciones de portales se contradicen entre sí sobre los números. Por eso cada cifra de permiso en este artículo aparece atribuida a quien la publica y marcada como no confirmada oficialmente. Un lector podría pensar que esto es una debilidad de la comparación; es exactamente lo contrario. Cualquier sitio que te dé una tabla limpia de números de permiso sin decir de dónde salen está inventando una certeza.
Que la verificación formal no esté disponible no deja sin nada al lector. La propuesta para sustituir la ley de 1947 prevé mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso —hoy no hay ni lo uno ni lo otro— y en lo que a permisos se refiere, la transparencia sigue siendo una petición, no una obligación cumplida.
Lo que un permiso no te protege
Nadie gana dinero apostando porque una casa tenga permiso. Tenemos que decirlo sin rodeos. Es el malentendido más caro de todo el tema. El permiso protege la legalidad del operador y te da dónde reclamar; no cambia la esperanza matemática de un solo boleto. El margen del mercado sigue ahí, la varianza sigue ahí y la secuencia de resultados sigue siendo la misma con permiso que sin él.
El límite duro de la protección mexicana es la ausencia de un registro nacional de autoexclusión. Un apostador que pide a un operador quedar bloqueado se bloquea en ese operador y en ningún otro. Ese hueco se cubre después, en la sección sobre los filtros propios.
La normativa del juego en línea y lo que un permiso mexicano implica de verdad
Aquí se junta lo que separa a un operador con permiso mexicano de uno del exterior, y también los huecos de un sistema que, siendo estricto con el operador, no lo es tanto con el apostador.
Titulares, marca y compañía operadora
La figura del permisionario plural explica por qué dos marcas rivales pueden compartir un mismo permiso. Producciones Móviles, S.A. de C.V. aparece como titular del permiso al que se cuelgan tanto Betcris como Pickwin, en el segundo caso junto con Unocapali La Paz Operadora. En Betcris, además, el pie de página nombra a TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio y le atribuye una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es una de las pocas marcas del grupo que exhibe dos paraguas distintos al mismo tiempo, y quien apuesta ahí debería saber cuál de los dos está activando según el producto y la moneda.
El caso más incómodo es el de 1xBet. La compilación atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a Entretenimientos Naturales, pero la propia fuente no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, y la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la titular nombrada. Una discrepancia así no prueba nada ilegal, pero sí te dice dónde mirar antes de depositar.
Juego con apuestas a distancia: apps, cuentas y verificación
Media búsqueda de “aplicaciones de apuestas seguras” nace de una intuición correcta: una app no es más confiable porque esté en una tienda oficial. La ficha de la aplicación de Codere México declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La app de 1xBet aparece bajo otra razón social. Ninguna ficha de tienda de aplicaciones equivale a un permiso verificado, y confundir lo uno con lo otro es la trampa más común de este mercado.
La verificación de identidad es el otro punto donde el apostador entra al sistema. Los operadores con permiso verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que cada uno pide no están fijados en un artículo que se pueda citar, y varían entre marcas. Lo que no varía es la consecuencia: la cuenta queda ligada a una persona identificada, y esa liga es lo que hace posible que un retiro llegue a una cuenta a tu nombre y que, si el premio está gravado, exista un CFDI de retenciones.
La antigüedad de una marca tampoco resuelve la pregunta por sí sola. Codere arrastra permisos de 2015 y de 2019; Betway aparece con un número corto, 4184; Playdoit con un formato que remite a 2005. Formatos distintos, épocas distintas, y ninguno de esos detalles te dice nada sobre el momio que te van a ofrecer mañana. Para apostar con criterio, el número de permiso es una condición necesaria y muy poco más.
Depósito, retiro y el detalle que casi nadie lee
Ninguna ley mexicana cubre los métodos de pago de las apuestas. Lo que existe es lo que cada operador dice de sí mismo: tarjetas, transferencia bancaria por SPEI, comprobantes de efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos aparecen en los listados y pies de página según la marca. Los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador, y el operador emite un CFDI de retenciones cuando el premio queda gravado. Las criptomonedas en marcas con permiso no aparecen establecidas en ninguna parte que se pueda citar.
Ese punto —retiros a una cuenta a tu nombre— es el que más disgustos evita y el que menos se lee. Una casa que acepta el depósito de cualquiera y luego exige que el retiro vaya a una cuenta del titular no te está castigando, te está aplicando el filtro antilavado que su permiso le impone. Quien deposita con la tarjeta de un familiar va a descubrirlo en el peor momento posible: al cobrar.
La reforma que no es ley
La Secretaría de Gobernación terminó en octubre de 2026 la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso y no es ley. Una propuesta nunca es ley. Esto importa porque circula como si el cambio ya hubiera ocurrido: hay textos que describen una edad mínima de 21 años, límites ligados al ingreso y mecanismos de autoexclusión como si ya rigieran, cuando son el contenido de una iniciativa, no de una norma vigente.
Un apostador que ajuste su conducta a una supuesta reforma que todavía no existe toma decisiones sobre una base falsa. La ley aplicable hoy es la de 1947 con su reglamento reformado en 2023; lo demás es futuro posible.
Publicidad, promociones y el intento que no llegó a ser norma
En los artículos del reglamento que se han leído no aparece un artículo federal sobre publicidad de apuestas, y tampoco hay una regla estatutaria sobre bonos. Los reportes sobre límites de horario en televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar la participación de influencers y atletas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley.
Que no haya norma no significa que no haya costo. Después del aumento del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y cuando un operador absorbe un costo, lo devuelve por alguna vía: requisitos de apuesta o probabilidades de reclamo más estrechas. Una promoción que se recorta no desaparece del presupuesto del operador, se mueve a la letra chica de las condiciones.
Permiso contra operador del exterior
Un operador con permiso mexicano aporta sede jurídica en el país, un permiso de la Secretaría de Gobernación, controles de identificación y de reporte antilavado y la posibilidad de un CFDI de retenciones. Un operador del exterior no aporta nada de eso, y su terreno es el desamparo: fuera de México, sin permiso local que lo obligue, con un contrato que se rige por la ley de otro país y sin una autoridad mexicana que atienda tu reclamación. Los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos, aunque su publicidad hable de un mercado regulado.
Vale la pena decirlo con la precisión que merece, porque es la línea que más se cruza en este mercado: la falta de un permiso no impide depositar en ese sitio, y no está establecido que apostar ahí sea en sí mismo un delito con multa o cárcel. Lo que sí es probable, y ha ocurrido, es un saldo congelado. La prohibición del artículo 2 del reglamento pesa sobre todo lo que no está expresamente previsto, pero se aplica a la actividad del operador, no a la del apostador. No prometas impunidad ni anuncies castigo: las dos cosas están sin definir, y quien te diga lo contrario está completando un hueco con una opinión.
La ventaja de jugar donde sí se te puede cobrar a alguien
Puesto en dinero, la diferencia no es abstracta. Una reclamación por un retiro que no llega tiene dos destinos posibles: la sección de ayuda de una empresa con domicilio en México y obligaciones de reporte, o el vacío de un sitio que responde desde otro país. La misma reclamación, dos resultados muy distintos.
Prevención y juego responsable: los filtros que pones tú
El estado mexicano regula con dureza al operador y deja casi todo lo demás en manos del apostador. Ahí empieza la parte que de verdad decide si la experiencia es segura.

La edad que la ley no fija
El artículo 5 del reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. Ese hueco lo llenan las marcas: Codere declara en su ficha que limita el uso a mayores de 18 años, Caliente y Betcris señalan en su pie que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad. Una edad mínima estatutaria para el juego no está establecida.
El efecto práctico es que un menor con un teléfono y una identificación prestada puede pasar un control que una casa diseñó con 18 años y que la ley no respalda con un número. En un local físico la puerta hace parte del trabajo; en línea, la verificación de identidad es el único filtro que queda, y es justo la parte más molesta del registro para el usuario honesto.
Un registro de autoexclusión y límites que nadie te impone
No se encontró un registro nacional de autoexclusión en México. Existe la autoexclusión interna: una marca puede ofrecerte bloquear tu cuenta, y varios operadores listan en sus fichas herramientas de juego responsable como pausas y límites de depósito. Pero bloquear tu cuenta en una casa no te bloquea en la siguiente, y esa es la diferencia entre una salvaguarda y una sugerencia.
Las herramientas que las marcas mexicanas listan en sus propias fichas —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son voluntarias en los dos sentidos de la palabra: las ofrece el operador si quiere y las usa el apostador si quiere. Tampoco existe un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una cuenta de juego temporal prevista en la norma. Eso deja al jugador solo en la parte que más importa.
El texto que propone reemplazar la ley de 1947 sí prevé mecanismos de autoexclusión y límites ligados al ingreso. Sigue siendo una propuesta. Quien espere la norma para protegerse va a llegar tarde.
Cuánto cuesta de verdad un boleto: las cuentas que nadie pone
Aquí es donde el tema de las apuestas seguras deja de ser un asunto de sellos y pasa a ser un asunto de pesos, y es fácil verlo con un escenario redondo. Tomemos una casa que cobre la misma comisión que calculamos antes y un apostador que se impone un tope de 500 pesos a la semana y los juega completos, en un solo boleto, en un mercado de dos resultados con momios 1,90 y 1,90. Ese par de precios es un ejemplo aritmético, no una oferta de ninguna casa.
En ese mercado, la casa retiene alrededor del 5,26 % del dinero que pasa por la mesa, como ya se vio. Sobre 500 pesos, la retención esperada ronda los 26 pesos por semana. Proyectado a un año de 52 semanas, da unos 1.364 pesos. La condición de la estimación es que el tope no se salte ni una semana: esa cifra no dice cuánto vas a ganar o perder en un boleto concreto, porque un solo boleto se resuelve entero y no en promedio. Habla de lo que cuesta sostener el hábito a lo largo de muchas apuestas.
En pesos de bolsillo, ese tope de 500 a la semana equivale a unos 2.000 al mes y a unos 26.000 al año. La retención anual representa alrededor del 5,26 % de ese volumen y no cambia con la suerte: se paga igual ganando o perdiendo, porque va dentro del momio y no sale del saldo como un cargo aparte. Esa es la razón de fondo por la que bajar el monto semanal es la única medida de ahorro que depende por completo de ti. Achicar el tope a 250 pesos a la semana reduce esta cuenta a la mitad, sin tocar los momios, la casa ni la liga.
Y si el objetivo fuera “recuperar” una racha mala subiendo el monto, la misma tabla dice hacia dónde va esa carretera. El costo esperado crece en línea recta con lo apostado, y no sabe nada de tus resultados anteriores: no existe un boleto que pague mejor por venir después de una derrota. Ninguna casa, con permiso o sin él, compensa la racha. El permiso cambia a quién le reclamas; no cambia a qué precio juegas.
Dinero y ayuda
La reducción de daño no es solo un asunto de topes de depósito. Tres cosas prácticas marcan la diferencia entre un límite que sirve y un límite decorativo. La primera es la separación del dinero: una cuenta o una tarjeta para apostar, con un monto que quepa completo en el presupuesto de entretenimiento del mes, impide que una racha mala toque el dinero de la renta.
La segunda es la palabra “juego responsable” con contenido: si una casa te ofrece autoexclusión interna y no la usaste nunca, aprieta el botón un día cualquiera y comprueba qué tan rápido funciona. Un mecanismo que tarda tres días hábiles en activarse es información útil. Y la tercera, la más importante, es que la propia estructura del mercado mexicano impide la protección global: no hay un solo registro central donde apagarse, así que quien tenga problemas con más de una casa tendrá que ir una por una.
Cuando el control se escapa de las manos, buscarlo no es un defecto de carácter. Las líneas de atención en salud mental y los servicios de consejería sobre adicciones del sector salud atienden esta conducta como cualquier otra, y hacerlo antes es más barato que hacerlo después, en dinero y en tiempo. Un apostador que pide ayuda a tiempo conserva el control de su presupuesto; la casa, con permiso o sin él, no va a ejercerlo por él.
Las nueve casas de apuestas, una por una
Las fichas que siguen comparten un mismo requisito: todas declaran operar bajo el permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario. El orden no es un ranking y la ausencia de una marca no implica que no tenga permiso: solo significa que no entra en este grupo. Lo que aquí importa es qué respaldo muestra cada una, qué condición pone a quien juega ahí y qué lugar ocupa en la comparación.
Caliente: el que publica su número en el pie y lo presenta como autorización federal
Caliente es la marca que mejor documenta su respaldo dentro de este grupo. El pie de su portal muestra el permiso DGG/SP/404/97 y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, lo cual es más de lo que hacen otras ocho marcas: no solo dice que tiene permiso, muestra el número y le atribuye origen federal. Como operadora del sitio figura Tecnología en Entretenimiento Caliplay, la empresa del grupo que sostiene la marca.
Ese pie de página hace dos trabajos a la vez. Uno es publicitario: la autorización se exhibe como argumento de confianza. El otro es informativo, y es el que interesa: señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. En un mercado sin padrón consultable, y con dos marcas del grupo de al lado bloqueadas desde noviembre de 2025, publicar el número es una decisión distinta de esconderlo.
El detalle queda, y hay que decirlo: esa autorización no está confirmada oficialmente en ninguna casilla, porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. Caliente declara; nadie ha certificado el papel. El costo para el apostador es concreto en un solo escenario: si mañana aparece una discrepancia sobre ese número, tu verificación de hoy no sirve como prueba de nada.
Para quien quiera el respaldo más visible del grupo, Caliente es la referencia. Para quien quiera comparar precios antes de registrarse, sirve igual que cualquier otra: el momio del mercado se compara aparte y el permiso no lo mejora.
Codere: permisos desde 2015 y una ficha de aplicación que se detiene en el detalle
Codere es la marca que más ha estado en la lista de la Secretaría de Gobernación según las compilaciones, con dos números —DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019— atribuidos por el portal de comparación Apuestas Legales a Libros Foráneos, la sociedad que la opera. Dos permisos de dos épocas distintas sugieren una casa que fue agregando autorizaciones conforme crecía, y ese es un dato sobre su tamaño más que sobre su seguridad.
Su ficha de aplicación es la más explícita del grupo en un punto concreto: declara operar con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Esa última parte casi nadie la escribe en un escaparate. Una marca que anuncia de antemano cómo se cierra una cuenta está describiendo un proceso que el apostador podría necesitar y que casi nunca se documenta antes de que haga falta.
El punto débil es el de siempre en este grupo: los dos números no están confirmados oficialmente, y la dirección general que los habría confirmado no publica una lista abierta. Codere ocupa además un lugar incómodo en la comparación de titulares, porque su permiso pertenece a una sociedad diferente de la marca que ves en pantalla, con todo lo que eso implica cuando una reclamación tiene que dirigirse a alguien.
Quien quiera una casa que declare por escrito cómo cerrar la cuenta encontrará en Codere la vitrina más clara del grupo. Quien busque el número más reciente, lo encontrará en otras filas de la tabla.
Pickwin: la marca cuyo número no se imprime porque las fuentes se contradicen
Pickwin aparece en esta comparación como la marca que sostiene la advertencia más útil de todo el artículo: que las compilaciones se copian entre sí. Una de ellas reproduce para Pickwin exactamente el número de permiso que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, es decir, el permiso del permisionario con el que opera. La explicación más simple es que ambas marcas cuelgan del mismo titular; la más incómoda es que dos portales repitieron el mismo número sin verificarlo.
Por eso su fila no imprime cifra. Las compilaciones se contradicen sobre el número, y cuando dos fuentes no coinciden, el número correcto no se puede escoger a ojo. Lo que sí se sostiene es la cadena de titulares: Producciones Móviles, S.A. de C.V. aparece nombrada como titular del permiso, junto con Unocapali La Paz Operadora, según blog.pickwin.mx y el portal de comparación Apuestas Legales.
El perfil es el mismo que el de Betcris en el fondo y bastante distinto en la forma. Comparte permisionario y, por tanto, comparte la estructura de respaldo. Se diferencia en que su fila queda sin número impreso y en que su propio blog es una de las fuentes que discute el reparto de permisos del mercado mexicano, lo cual es raro de ver en una casa de apuestas.
La conclusión práctica para quien mire esta marca es sencilla y algo incómoda: aquí no hay cifra que verificar, solo un titular que seguir. Quien necesite ver un número antes de depositar se va a quedar con la duda, y quien acepte la cadena de titulares, con la marca.
Novibet: un permiso reciente bajo un titular poco conocido
Novibet entra a la lista con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera. El número es de los más recientes del grupo, lo cual alimenta una idea razonable: cuanto más reciente la autorización, más probable que la marca haya pasado por un control con criterios actuales. El reglamento de 2023 no aplicaba todavía cuando ese permiso se emitió, así que la fecha, por sí sola, no dice mucho sobre el estándar con que se revisó.
El titular, Comercial de Juegos de la Frontera, es uno de los nombres menos conocidos del grupo, y esa es la característica que define la ficha. En este mercado, lo que compra confianza no es la fama de la marca sino la trazabilidad del permisionario, y aquí el permisionario no tiene la vitrina de otros. El apostador que quiera comprobar la cadena tiene que ir a los términos del sitio.
Como en las demás, la confirmación oficial no existe. Lo que queda es un permiso declarado por un portal compilador y un titular identificable por su nombre completo, que es más de lo que muchas comparaciones ofrecen.
El sitio donde Novibet se pone por delante no está en el número ni en el titular, sino en el hecho de que su fila no imprime ninguna contradicción: el número coincide entre lo que reporta la compilación y lo que nombra el titular. Es poco, y en este mercado es bastante.
Strendus: tres permisos y un titular que las fuentes no se ponen de acuerdo en nombrar
Strendus es, de las nueve, la que más permisos acumula: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx. Un catálogo de autorizaciones de tres momentos distintos habla de una operación que fue ampliando actividades, y también de una estructura administrativa más difícil de auditar a ojo desde fuera.
El problema está en el titular. Las compilaciones difieren y nombran a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, sin ponerse de acuerdo. Una discrepancia así, sobre la empresa que sostiene el permiso, es más seria que una discrepancia sobre un número, porque el titular es el dato que te permite rastrear todo lo demás. Si dos portales no coinciden sobre quién tiene el permiso, ninguna de las dos cadenas de verificación se puede completar.
Lo que sí queda claro es la escala: tres permisos, varios formatos, una marca consolidada en el mercado. Y lo que queda pendiente es justo lo que un apostador cuidadoso buscaría primero.
Quien valore la amplitud de autorizaciones encontrará aquí la ficha más cargada del grupo. Para quien quiera resolver la pregunta de a quién le reclama, esta ficha deja la tarea a medias, y esa mitad es la que se paga con una hora de lectura de términos antes de registrarse.
Playdoit: el permiso más antiguo de la lista
Playdoit llega con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, atribuido por casasdeapuestaslegales.mx a Eventos Festivos de México. El formato del número y el año remiten a la estructura de permisos más vieja del reglamento, lo cual la convierte en la autorización de mayor antigüedad entre las nueve.
La antigüedad tiene dos lecturas y conviene dar las dos. La primera: una autorización que lleva casi dos décadas en pie ha pasado por varias revisiones administrativas y pertenece a una operación que ha sobrevivido a cambios de gobierno, lo cual no es poca cosa en un sector donde los expedientes se mueven. La segunda: en un marco donde la ley de fondo es de 1947 y el reglamento se reformó apenas en 2023, un permiso antiguo puede significar un escrutinio menos actualizado que el de una autorización reciente.
Ninguna de las dos lecturas está confirmada oficialmente, y como todas las fichas del grupo, esta depende de una compilación. El detalle característico es el titular, Eventos Festivos de México, un nombre que no dice nada sobre la marca que el usuario ve, y que ilustra una vez más la distancia normal entre la marca comercial y la empresa permisionaria.
Para quien prefiera una casa con historia administrativa larga, esta es la fila con más años encima. Para quien prefiera una estructura reciente y una autorización de esta década, la ventaja se invierte y hay mejores candidatas en la tabla.
Betway: el número corto y la marca internacional detrás
Betway aparece con el permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México. El número es el más corto de la lista y su formato no se parece al de las demás autorizaciones, que cargan prefijos largos con siglas de área administrativa. Esa diferencia de formato suele indicar una autorización emitida bajo una clave de registro distinta, y no hay forma de resolver desde fuera qué implica.
El titular es lo más interesante de la ficha: una empresa de frontón, el deporte de pelota que en México sostiene sus propios permisos y que puede solicitar permisos complementarios de apuestas remotas. La cadena encaja con el artículo 28 del reglamento, que prevé ese complemento para titulares de permisos de frontón, hipódromo o galgódromo. Es uno de los dos casos del grupo donde la vía legal seguida por la marca se puede reconstruir a partir del titular.
Ese tipo de respaldo viene con una condición que conviene tener presente. Un permiso complementario está atado a la actividad del recinto que lo origina, y quien apueste ahí debería saber que juega bajo el paraguas de una autorización pensada primero para un frontón.
Si lo que buscas es una marca internacional con una cadena de permiso reconstructible, Betway ofrece una de las fichas más legibles del grupo. Si lo que buscas es un permiso con aspecto reciente, esta no es la fila.
1xBet: permiso atribuido, dominio sin confirmar y una razón social distinta en la tienda
1xBet es la ficha donde la distancia entre lo que se declara y lo que se puede comprobar es mayor. La compilación atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a Entretenimientos Naturales, pero la propia fuente señala que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la dirección general. Y a eso se suma un detalle más concreto: la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la titular nombrada.
Ese cruce no es un detalle menor. En un mercado donde la cadena de verificación va de la marca al permisionario y del permisionario al permiso, una marca que aparece asociada a una tercera razón social en el canal donde la gente descarga el producto rompe el eslabón más importante. La app es, para la mayoría de los usuarios, la casa de apuestas entera, y su ficha nombra a quien no es el titular del permiso.
Como el resto del grupo, el número no está confirmado oficialmente. Como en casi ninguna otra, el dominio tampoco. No hay aquí ningún indicio de irregularidad comprobada, y no se afirma ninguna. Lo que hay es un hueco de trazabilidad que un usuario cuidadoso debería cerrar antes de depositar, y que solo se puede intentar cerrar en los términos y condiciones de la propia casa.
Para quien no pase de comparar momios, esta ficha se comporta como cualquier otra. Para quien esté construyendo la cadena de verificación y no acepte saltos, es la fila que más trabajo da y la que más conviene revisar antes.
Betcris: dos paraguas al mismo tiempo y un número que no coincide
Betcris es la ficha donde la doble estructura se vuelve explícita, y por eso es la más instructiva para entender cómo funciona el mercado. Su pie de página atribuye el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Al mismo tiempo, el mismo pie nombra a TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio y le atribuye una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ahí están los dos paraguas que conviven en buena parte de este mercado: el permiso mexicano que le da acceso a una operación local y la licencia extranjera que sostiene el producto internacional. Lo notable es que el número del pie y el de la tabla del propietario no coinciden, y por eso su fila no imprime cifra, igual que la de Pickwin. Dos marcas del mismo permisionario con el mismo problema de trazabilidad no es casualidad: es lo que pasa cuando el dato de origen es el mismo y las compilaciones salen de él.
Hay un dato con fecha en esta ficha que vale más que la mayoría de los números: la licencia maltesa tiene fecha de vencimiento, el 3 de noviembre de 2026. Las fechas de vencimiento son verificables, y conviene revisarlas antes de dar por descontado que una autorización sigue vigente.
Ahí está la doble estructura en estado puro: permiso mexicano para operar aquí, licencia europea con fecha de caducidad para el resto. Para quien valore la transparencia sobre el doble registro, Betcris es la ficha más completa del grupo. Para quien quiera un solo número confirmado, tampoco lo va a encontrar aquí.
Impuestos, retenciones y premios: lo que el sistema te descuenta
El costo del juego con apuestas en México no termina en el margen del mercado. Hay dos impuestos distintos con dos sujetos distintos, y el apostador casi siempre mira el equivocado.
El IEPS del operador
Sobre el operador pesa un impuesto especial de 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, desde el 1 de enero de 2026, tras la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025. Antes era de 30 %. Está en el artículo 2, fracción II, inciso B), de la Ley del IEPS.
El mismo inciso alcanza a los juegos en línea ofrecidos por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en casos de incumplimiento grave. Y hay un punto que se cita mal con frecuencia: la base del impuesto no está establecida. El texto legal leído dice solo “valor de la actividad”; la prensa lo describe como “monto total apostado”. Por eso este artículo no escribe ni “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Quien afirme cualquiera de las dos fórmulas está interpretando, y conviene saberlo.
Ese 50 % es una parte importante de la explicación del mercado actual. Un impuesto que pasó de 30 % a 50 % no lo puede absorber gratis un operador, y la pregunta lógica es de dónde sale. Sale de aquí: de los bonos reacomodados, de los momios y de las condiciones de promoción. El impuesto no es un tema del operador con el que el jugador no tenga nada que ver.
El ISR y quién retiene tu premio
Del lado del apostador, el artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención de 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y de 21 % si el impuesto estatal es mayor. Quien paga el premio es quien retiene el impuesto, es decir, el operador.
Ese 1 % con una condición apretada enciende la atención. La gente escucha “1 %” y piensa que los premios salen casi limpios. La condición importa más que la tasa: donde un estado grava el premio por encima del 6 %, la retención pasa a 21 %, y la diferencia entre un caso y otro es enorme. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y el umbral del artículo está fijado justo en el borde: “no excede del 6 %” contra “es mayor”. Un premio de 10.000 pesos retenido al 1 % deja 9.900; el mismo premio en el escenario del 21 % deja 7.900. Dos estados, dos resultados, el mismo boleto.
La retención no siempre es definitiva. Es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que la ley exige cuando queda obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios anuales por encima de 600.000 pesos deben reportarse en la declaración anual, según un reporte secundario.
El hueco fiscal del sitio sin permiso
El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido, y la posición honesta es la de siempre: consulta a un contador o a un asesor fiscal antes de dar por sentado que tu premio es limpio o que no lo es. Ese es el hueco por el que un apostador puede perder más que el margen del mercado, y es también la razón por la que la cifra de retención, mal entendida, puede dar una falsa tranquilidad.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas seguras en México
¿Qué tiene que mostrar una casa de apuestas para probar que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Un número de permiso en el pie de página o en los términos del sitio y el nombre de la empresa permisionaria que lo sostiene. Ninguna lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos pudo abrirse, y las compilaciones de portales se contradicen entre sí. Cuando dos fuentes dan números distintos, ese dato queda sin confirmar oficialmente.
¿Un dominio .mx basta para saber que la casa de apuestas tiene permiso en México?
No. El dominio es un nombre comercial, no una autorización. Hay sitios con dirección mexicana que operan colgados del permiso de un tercero, y la compilación que atribuye el permiso DGJS/0002/2020 a 1xBet no pudo confirmar el propio dominio 1xbet.mx. Un .mx indica dónde se aloja la marca, no quién responde por ella.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión y cómo funciona la autoexclusión voluntaria en México?
No se encontró un registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión que ofrecen las marcas es interna: bloquea tu cuenta en esa casa y en ninguna otra, y los operadores la listan como herramienta voluntaria de juego responsable. La propuesta para sustituir la ley de 1947 sí prevé mecanismos de autoexclusión, pero no se ha presentado y no es ley.
¿Cómo funcionan los límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas mexicana?
Los fija el propio jugador. No se encontró un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni una cuenta de juego temporal prevista en la norma, y las herramientas que las marcas listan en sus fichas —pausas, límites de depósito, autoexclusión— son voluntarias. Quien no las configure juega sin tope, porque nadie va a ponerle uno.
¿Qué riesgos tiene depositar en una casa de apuestas sin permiso en México?
No está establecido que apostar en un sitio sin permiso sea en sí mismo un delito, y este artículo no afirma que lo sea. Los riesgos son otros: sin sede ni permiso en México no hay autoridad local que atienda tu reclamación, y un saldo en una plataforma bloqueada puede quedar congelado, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?
El artículo 138 de la Ley del ISR prevé retención de 1 % sobre el premio cuando el impuesto estatal no excede del 6 %, y de 21 % si lo supera. Quien paga el premio es quien retiene. La retención es definitiva solo si se presenta la declaración exigida; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita.
Preparado por la redacción de «Guiademomios».
